La peatonalización total de la calle Libreros ha sido muy bien recibida tanto por los vecinos como por la mayoría de los comerciantes, desde el primer día en que acabaron las obras.
Ambos destacaron desde el primer momento que habían descubierto una gran calle, amplia y en la que daba gusto pasear, donde antes solo había ruido, tráfico, y aceras que en muchos casos resultaban insuficientes para el número de peatones.
Desde que desaparecieron los coches, la calle creció a lo ancho. Se descubrió una nueva vía, una nueva forma de ver los edificios, una nueva perspectiva para todo el centro de Alcalá.
Sin embargo esta mañana, un grupo de operarios ha colocado una larga hilera de bloques de hormigón que discurren a lo largo de la vía desde su inicio hasta su final, haciendo las veces de papeleras y bancos ornamentales, que han cambiado por completo su aspecto.
Y según los vecinos que hemos consultado in situ, parece que no a mejor.
El mobiliario urbano elegido para esta ornamentación es de hormigón decapado e hidrofugado, similar en aspecto al granito del suelo, y tiene un diseño en forma de cubos o paralepípedos inspirado sin duda en los que desde hace años se encuentran en la plaza de Cervantes, junto a la Capilla del Oidor.



Bancos similares situados junto a la Capilla del Oidor.
La calle responde
A juicio de los viandantes consultados, el problema radica en que su disposición tenía sentido en una calle con tráfico rodado, para separar la calzada de la acera y evitar accidentes.
Pero en el momento en que se elimina la circulación de vehículos (salvo la que esporádicamente pueda existir por los servicios de carga y descarga o el acceso a los garajes de residentes, como ocurre en la calle Mayor y aledaños), esta función deja de tener sentido.
Y sin embargo se producen dos efectos perniciosos, a criterio de los vecinos. En primer lugar, porque llena la calle de obstáculos visuales, de bloques de hormigón que marcan unas líneas visuales que empequeñecen la calle a la vista.
Al delimitar de nuevo el espacio entre la acera y la calzada, vuelve a aparecer una calle angosta mucho menos agradable a la vista.
Todos estos elementos apenas sirven para proporcionar lugares de descanso a los viandantes, puesto que la mayoría son para una sola persona y se encuentran a varios metros del siguiente, con lo que no se favorece la charla reposada en una calle peatonal.
Y además se convierten en obstáculos difíciles de ver, sobre todo cuando la calle está concurrida de personas, porque al ser tan bajos no se ven fácilmente.
Si se cambió de idea para peatonalizar por completo esta importante calle de la ciudad, parece lógico adecuar el proyecto, al menos la decoración final, a la nueva función que se ha decidido y que se supone definitiva.
El trazado de la calle, separando una zona de calzada para el tráfico rodado, otra para zonas de aparcamiento y una tercera para aceras ya carece de sentido. Al menos los dos primeros no son necesarios.
El suelo no se puede volver a levantar, la obra se diseñó para una semipeatonalización. Pero colocar separadores que vuelvan a delimitar la calle en tres partes angostas no es del gusto de los vecinos que hemos consultado.
«Antes la calle estaba amplia, diáfana, esas piedras ahí qué pintan», nos decían tres vecinos que miraban la colocación de los nuevos elementos. «Unos bancos aquí y ahí, de vez en cuando, bueno. Pero esto no tiene sentido, está muy recargado», se lamentaba otro de ellos.
«Los bancos son bonitos, pero en el centro no quedan bien. Deberían estar al menos más a los lados, cerca de los árboles. Con lo amplio que estaba, volvemos a lo que teníamos», nos dice una mujer que recorría la calle desde Cuatro Caños.
«Son una serie de figuras geométricas que dificultan el paseo. Con elementos decorativos con plantas quizás la calle ganaría, pero al ser solo piedras no aportan nada, parecen los postes de una carretera».
«Cuando venga la cabalgata y esto se llene de niños, todas estas piedras van a ser un peligro», nos decía otra mujer a la que no le gustaba la división en tres partes de la calle.
De momento el Ayuntamiento no ha hecho declaraciones al respecto de estos elementos ornamentales.











































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