La muerte no es el final, se cantó bajo techo en la Semana Santa de Alcalá de Henares 2019


Como cada año, la Semana Santa de Alcalá de henares nos dejó tantas, y tan significativas, imágenes que es complicado destacarlas todas. Sin embargo, esta vez el agua deslució muchas de ellas, de hecho, fueron hasta tres –Medinaceli, Soledad y, un día antes, el Cristo de los Doctrinos, las procesiones que no salieron debido a la lluvia.

Precisamente, la procesión del Cristo de los Doctrinos se quedó en el Aula de Música de la Ermita de los Doctrinos para realizar un Vía Crucis y no poner en riesgo la gran talla del Cristo Universitario. Se trata de una obra esculpida en madera de satín que ha sido frecuentemente atribuida al padre Domingo Beltrán (sin fundamento, como afirma el cronista de la ciudad Vicente Sánchez Moltó), y que probablemente ha sido realizada por algún miembro del círculo de los Leoni hacia 1580.

No faltó dentro del templo, la presencia de los Gastadores de la Batería de Plana Mayor y Primera Batería del Grupo de Artillería de la BRIPAC (GACAPAC), que este año no pudieron sorprender a los alcalaínos con sus lances de armas frente a la virgen, pero que sí entonaron La muerte no es el final.

Un himno que se entona en homenaje a los que han muerto en campañas militares en toda la historia y donde la BRIPAC tiene su particular versión, donde cambia el verso “por un compañero perdido” por el consiguiente “por un paraca perdido”, a diferencia de otras armas del Ejército Español.

Es habitual la presencia de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares en nuestra Semana Santa. Una vez más los mandos y soldados gastadores del Grupo de Artillería (GACAPAC) acompañaron a muchas de nuestras procesiones desde La Columna a los Doctrinos, pasando por Medinacelli.

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