Una Sara Baras fuera de serie triunfó en su vuelta a Alcalá de Henares


Triunfo sin paliativos en la vuelta de Sara Baras al escenario complutense. El ciclo de Los Conciertos de la Muralla se abrió con la bailaora gaditana y su espectáculo Sombras. Una actuación que tiene como hilo conductor de La Farruca y que tocó, como ya nos avisó la propia Sara Baras, los palos más antiguos del flamenco como la serrana (seguiriyas) o la mariana (tangos).

La bailaora arrancó con el clásico español para, poco a poco y con su cuerpo de baile, empezar el jaleo y hacer vibrar al público yendo de menos a más. Baras tiene unos pies y unas piernas que no tiene nadie, capaz de taconearse un escenario completo de principio a fin. Por si fuera poco, también recita a la salida de sus bailarines. Por cierto, el cuerpo de baile estuvo superlativo.

Soleas que terminaron por alegrías, pasos a 2, tangos argentinos y tanguillos de Cádiz y, cómo no, La Farruca, el baile que lleva acompañando a Sara desde niña y en sus espectáculos desde que fundó su compañía hace 20 años.

Todo lo que ocurría en el escenario estaba de 10. Lo primero, la bailaora y protagonista de Sombras pero también el vestuario o la música y el cante, con solo una salida de tono de uno de los cantaores, según los entendidos que veían el espectáculo desde las primeras filas.

Sara Baras terminó con un final de fiesta por bulerías, tangos y todo lo que salía de la guitarra española.

A mejorar, y fueron varios espectadores los que nos lo apuntaron, la disposición de las sillas. Lejos de las primeras filas vimos a mucha gente levantándose de sus asientos para ver a la bailaora. La Huerta del Obispo ha mejorado de manera exponencial pero seguimos teniendo algunos problemas en determinados espectáculos con el patio de butacas.

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