2 de febrero de 1949: primer salto paracaidista de una unidad en la historia de España

En 1946, nacía la primera unidad paracaidista de España. Se denominó Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire. Nació en Alcalá de Henares. De 1946 a 1965, fecha de su disolución, los paracaidistas del Aire se establecieron en lo que hoy conocemos como “Edificio de Ciencias”, junto al apeadero de Renfe Cercanías, en el Campus de la Universidad de Alcalá.

En mayo de 1946 se había creado oficialmente la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire. En septiembre de ese año, llegaron los primeros soldados a Alcalá.

El 23 de enero de 1948 hicieron su primer salto, en Alcantarilla (Murcia), como parte del curso de paracaidismo. El 10 de abril de ese año completaron su formación, recibiendo el título de “Cazador Paracaidista”. El segundo curso comenzaría el 20 de abril de 1948, terminando el 31 de julio.

El primer salto efectuado como unidad ya operativa, una vez terminado el curso, tuvo lugar el 2 de febrero de 1949, en el anterior aeródromo de Alcalá, hace ahora 70 años.

La Primera Bandera cambiaría de nombre a Primer Escuadrón en 1953. La orden de disolución de la unidad se fechó el 9 de septiembre de 1965. Con sus ‘restos’, se crearía la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas, en Alcantarilla (Murcia), junto a la Escuela, donde sigue en la actualidad, ahora bajo el nombre de Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (Ezapac).

70 años del primer salto paracaidista de la historia

Parte del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (Ezapac) saltó, el 2 de febrero de 2019, sobre el Campus Universitario Tecnológico de Alcalá de Henares para conmemorar en primer salto paracaidista de una unidad militar operativa hace 70 años.

Tras el salto se colocó solemnemente una placa conmemorativa, en una de las fachadas del Edificio de Ciencias de la Universidad de Alcalá, justo en la parte que miraba hacia el antiguo patio de armas (hoy jardín central).

Foto: Ejército del Aire
Foto: Ejército del Aire

La placa fue descubierta por el veterano Garmendia, miembro de sexto curso de paracaidistas del Ejército del Aire, además del general de división y paracaidista con mayor graduación en activo del ejército español, José LuisFiguero Aguilar y el teniente coronel jefe de la EZAPAC, Juan Carlos Fernández Casas.

Alcalá pudo ser la sede de la Academia General del Aire

Para conocer la historia de la relación del Ejército del Aire con Alcalá de Henares hay que remontarse al año 1913 cuando se inauguró el desaparecido aeródromo del Campo del Ángel, en el popular barrio de la ciudad. Si bien, en 1934, debido a su pequeño tamaño y la complejidad de proveerse de suministros, esta instalación militar se traslado al hoy Campus Universitario Científico Tecnológico de la Universidad de Alcalá.

El nuevo aeródromo se llamaría Barberán y Collar, en honor a los dos grandes pilotos españoles desaparecidos sobre el cielo de México, y se inauguró en 1936. Debido a la Guerra Civil es uno de los aeródromos con mayor actividad bélica de la historia de España con una importancia clave en la defensa de Madrid por parte de las tropas republicanas.

Una vez terminada la Guerra Civil, el aeródromo Barberán y Collar pasó a formar parte del recién creado Ministerio del Aire. Allí se decidió crear la Academia General del Aire para la que se construyó un edificio central, lo que hoy es el edificio de ciencias, los conocidos hangares, sede en años posteriores de numerosas fiestas universitarias, además de una torre de control, polvorines o refugios antiaéreos.

Sin embargo, en 1943 se tomó una histórica decisión que privó a Alcalá de Henares de ser el epicentro de la aviación española, la Academia General del Aire tendría sede en San Javier (Murcia).

Aún así, en 1946 se creó la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire con base en Alcalá de Henares. Ocho años después (1954) pasó a formar parte del Ejército de Tierra como sede de la primera unidad de paracaidistas (BRIPAC) lo que devolvió a la ciudad complutense parte de lo que se le había quitado con la decisión de trasladar la AGA a San Javier.

El aeródromo se cerró en 1965 y pasó a funcionar como almacén y oficinas del Ejército del Aire, tras años después (1968) se cedería al Ministerio de Educación terminando su relación con los militares para siempre.