Torrijas, el postre de la Semana Santa

Las torrijas son el postre típico del día de San José (19 de marzo), y son por excelencia el postre de Semana Santa en España. Similares a la tostada francesa, las Torrijas son al español lo que los Pancakes a los anglosajones.

Existen referencias a la preparación de las torrijas desde el siglo XV y, como muchos otros postres españoles, durante siglos fueron postres que elaboraban las monjas. Se dice que es un postre de Pascua, ya que su apariencia se asemeja a la carne asada, un alimento prohibido para los católicos durante esta época del año.

Es una pena que sólo se preparen durante Semana Santa, porque una vez que las hayas probado ¡no podrás para de comerlas!

En los conventos, las torrijas se hacían a menudo con restos de pan – el dulce perfecto para aligerar la Cuaresma. Desde entonces se preparan de muchas formas, empapadas en leche, jarabe, miel o vino, espolvoreadas con azúcar o canela, etc. A veces se realizan con zumo de naranja que les da un sabor afrutado y las hace adecuadas para aquellos con una intolerancia a la lactosa. Del mismo modo, la leche también puede sustituirse por leche de soja.

Según la tradición cristiana, el pan es el cuerpo de Cristo. La base de las torrijas podría considerarse como el pan muerto, y por tanto la leche, los huevos y la fritura se entenderían como los recursos necesarios para reanimarlo. Es la resurrección del pan muerto y por eso se las considera un postre “divino”. Puede que sea un postre celestial, ¡pero es diabólico si piensas en sus calorías!

Si estás en Alcalá durante Semana Santa, no te pierdas la oportunidad de darte un pequeño placer y prueba unas torrijas.

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Ingredientes:

  • 4 tazas de leche
  • Aceite de oliva
  • 2 tazas de miel
  • 2 tazas de azúcar
  • 8 huevos
  • Pan de torrijas

 

Preparación:

  1. Corta una gran hogaza de pan de torrijas en rodajas bastante gruesas. Mezcla la leche y el azúcar en un recipiente hondo. Bate los huevos en un plato aparte. Sumerje las rebanadas de pan en la leche con azúcar y huevo, y fríelas en una sartén con aceite hirviendo hasta que estén doradas. Luego escúrrelas bien.
  2. Coloca las torrijas en una fuente y vierte miel sobre ellas. Es también tradicional añadir leche azucarada a la fuente para que las torrijas se empapen y se hagan más esponjosas.

 

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