La pared medianera de la Casa Tapón, sede de la concejalía de Juventud y del CIDAJ, que da a la plaza de los Santos Niños, va a estar decorada a partir de ahora con un mural, obra de un artista estrechamente vinculado a Alcalá de Henares como es Manu Cardiel, autor de otros murales en barrios y edificios públicos de nuestra ciudad.
La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, ha visitado el lugar en la mañana de este viernes, 12 de junio, para conocer de primera mano la ejecución de la obra y ha tenido la oportunidad de departir con el artista, que concluirá su labor en los próximos días.
“Con esta obra apostamos también por la recuperación y la visibilidad de nuestro patrimonio, sobre la base de este dibujo histórico e icónico, pues es la primera gran representación gráfica que existe de nuestra ciudad”, ha señalado Piquet, que ha destacado también que este mural “representa, asimismo, un espaldarazo al arte urbano y a sus jóvenes artistas, incorporándolos así al plan de regeneración y transformación urbana que estamos desarrollando en nuestra ciudad”.
La Alcalá de Wyngaerde
En el mural se reproduce la célebre panorámica de Alcalá a vista de pájaro, dibujada por el artista Anton Van der Wyngaerde en 1565, y tendrá un coste de 12.700 euros.
La importancia de la obra pictórica de Wyngaerde, más conocido en España como Antonio de las Viñas, radica no tanto en su calidad artística sino en su trascendencia histórica, puesto que refleja con precisión cómo era la ciudad en torno a 1565.
Wyngaerde recibió el encargo de pintar la ciudad de Alcalá de Henares del rey Felipe II, junto con una serie de vistas de las principales ciudades españolas de la época. Su objetivo era formar una especie de atlas de las posesiones de la monarquía hispánica, así que la intención de la obra no es únicamente paisajística sino también política. El original se conserva en la Biblioteca Nacional de Viena.






Para saber más: Cómo era Alcalá en 1565: conoce la obra de Wyngaerde
La polémica del mural cervantino de Azul
En los últimos días se había dado cierta polémica por la sustitución del mural anterior, una obra del artista Miguel Rep que simbolizaba el hermanamiento de la ciudad argentina de Azul con Alcalá de Henares.
Este mural se inauguró en julio de 2011 y, según publica el diario El País, un lustro después, la obra se empezó a deteriorar y tanto el gobierno socialista anterior, que incluso pensó en sustituirlo por un jardín vertical, como los populares, en la actualidad, tenían el proyecto para restaurarlo. Sin embargo, y tras iniciar las conversaciones con Rep para la restauración, finalmente, se ha sustituido por esta nueva obra de Manu Cardiel.
En este sentido, la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, explicaba cómo “con esta actuación se pondrá fin al deterioro del mural anterior y se embellecerá esa gran fachada, como parte a su vez de la gran remodelación y renovación estética que se está llevando a cabo en la plaza de los Santos Niños”.
Respecto a otros murales, decía la alcaldesa, “se han restituido en algunas ocasiones y se han sustituido en muchísimas otras. Así que, lo único que pretendíamos era realizar un mural conforme al entorno, conforme a la obra que se va a realizar y conforme a los proyectos que estamos realizando, ensalzando los monumentos”.
“No se trata de una destrucción ni nada de la memoria anterior. El hrmanamiento con azul sigue y no consiste en la plasmación o no de un mural, o en la restauración o no del mismo. Así que estas polémicas estériles los dejo para los cafeteros que quieran hacer algún poquito de ruido o quieran tener algún poquito de protagonismo”, zanjaba.

“Primar el contexto patrimonial por encima de mi estilo”
El muralista Manu Cardiel ha explicado que el nuevo mural de la Plaza de los Santos Niños ha supuesto “adaptar una imagen histórica, con una perspectiva más longitudinal y vista de pájaro, a una plantilla más cuadrada”, llevándola a un lenguaje artístico “mucho más de línea”, aunque manteniendo siempre como prioridad la integración patrimonial de la obra.
“Queríamos primar el contexto patrimonial por encima de que prevaleciera mi estilo”, ha señalado el artista, que también ha detallado el trabajo técnico realizado desde el inicio de la intervención para favorecer la conservación del mural mediante tareas de raspado, fijador, revestimiento y un barniz final protector que permita mantener la paleta de colores integrada en el entorno de la Plaza de los Santos Niños y la Calle Mayor.

“Incorporar un mural plenamente al entorno monumental”
Por su parte, el concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, ha explicado que la elección de esta representación histórica “es fruto de una reflexión conjunta entre el equipo técnico de Patrimonio Histórico y el propio autor para incorporar un mural plenamente acorde al entorno monumental”.
Pérez ha destacado que la obra permite reconocer visualmente elementos históricos de la ciudad como la Puerta de Madrid, la Puerta del Vado, el Palacio Arzobispal, la Magistral o el entorno de Alcalá Vieja, ayudando así a contextualizar “cómo era la ciudad en el siglo XVI de una forma gráfica, fácil y sencilla”. Además, ha subrayado que la actuación se enmarca en las obras de mejora de la Plaza de los Santos Niños y de proyectos municipales como Alcalá Luce para seguir poniendo en valor el patrimonio monumental de la ciudad.
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