La medianoche del 23 al 24 de junio volvió a iluminar el cielo de Alcalá de Henares con una de las tradiciones más arraigadas del verano en Alcalá. La Hoguera de San Juan regresó al Parque Juan de Austria para dar la bienvenida oficial al estío en una noche que, un año más, reunió a miles de alcalaínos dispuestos a compartir un ritual cargado de simbolismo.
La celebración estuvo precedida por varias horas de ambiente festivo gracias a los conciertos organizados en el parque, que hicieron que el recinto comenzara a llenarse mucho antes de la medianoche. Familias completas, grupos de amigos y vecinos acudieron desde última hora de la tarde para disfrutar de la música y asegurar un buen lugar desde el que contemplar el encendido de la hoguera.
A ello contribuyó también el intenso calor registrado durante toda la jornada. Alcalá de Henares alcanzó los 40 grados de temperatura máxima, por lo que fueron muchos los que esperaron a que el sol comenzara a caer para sacar mesas, sillas y neveras portátiles y pasar la tarde al aire libre, buscando algo de alivio mientras aguardaban uno de los momentos más esperados de la noche.



Entre todos ellos encontramos por supuesto representación municipal, con la aldesa Judith Piquet al frente, acompañada por la primera teniente de alcaldesa, Isabel Ruiz Maldonado; el concejal de Fiestas y Tradiciones Populares, Antonio Saldaña Moreno; el concejal Víctor Cobo, la concejala Pilar Cruz; y por parte del PSOE, el portavoz Javier Rodríguez Palacios y las concejalas María Aranguren, Diana Díaz y Patricia Sánchez.


Una tradición que invita a dejar atrás lo viejo
Como ya se había anunciado en los días previos, la celebración volvió a girar en torno al carácter simbólico de la Noche de San Juan, una fecha asociada desde hace siglos al fuego como elemento purificador y al inicio de un nuevo ciclo con la llegada del verano.
Junto a la estructura que sería consumida por las llamas se instaló un panel explicativo que invitaba a los asistentes a participar activamente en la tradición. El texto recordaba que la Noche de San Juan «marca el inicio del verano con fuego, agua y deseos» y animaba a aprovechar ese momento para «dejar atrás lo viejo y dar la bienvenida a lo nuevo, quemar lo malo para que dé lugar a lo bueno que está por venir».
Los asistentes pudieron escribir en pequeños papeles aquello que deseaban dejar atrás —preocupaciones, malos recuerdos o situaciones negativas— y depositarlos en el interior de la estructura antes de su encendido. Del mismo modo, quienes lo prefirieron también escribieron deseos para el nuevo ciclo con la esperanza de que el fuego y el viento los llevaran simbólicamente hacia el futuro.
Este año vimos como muchas personas añadían al tradicional papelito con el deseo, un nuevo ritual: dar varias vueltas alrededor de la columna (diseñada a modo de chimenea) antes de depositar el deseo en su interior. Cuantas más mejor, porque ya se sabe que en estas ocasiones toda precaución es poca.


En todo caso la propuesta buscaba, como se explicaba en el propio cartel, mantener viva la tradición de esta noche mágica y convertir la hoguera en un momento de alegría compartida entre los vecinos.
Una casa de madera para convertirse en cenizas
La protagonista de la noche fue, un año más, la gran estructura de madera construida expresamente para ser quemada. En esta edición adoptó la forma de una vivienda, levantada con tablones y elementos de madera que, una vez iniciada la combustión, generaron un llamativo efecto visual conforme las llamas fueron envolviendo toda la construcción.



A diferencia de otras localidades españolas, donde la tradición consiste en saltar pequeñas hogueras, en Alcalá de Henares el protagonismo recae precisamente en esta estructura, diseñada para arder completamente y convertirse en espectáculo de fuego.
Las llamas alcanzan varios metros de altura durante los primeros minutos de combustión, ofreciendo una imagen espectacular que cada año congrega a numerosos vecinos. Precisamente por ese motivo, antes del encendido se estableció un amplio perímetro de seguridad alrededor de la estructura.




Un amplio dispositivo para garantizar la seguridad
Como es habitual, efectivos de Protección Civil y del Servicio de Bomberos prepararon la zona antes de la medianoche instalando vallas de protección alrededor de la hoguera.
El objetivo era mantener al público a una distancia suficiente para evitar cualquier riesgo derivado del intenso calor que desprenden las llamas durante los primeros minutos del incendio.
La presencia de los servicios de emergencia permitió que el desarrollo del acto transcurriera con total normalidad mientras cientos de personas seguían el espectáculo desde detrás del perímetro de seguridad.



Pocos minutos después de las doce de la noche comenzó la combustión de la estructura, que fue consumiéndose rápidamente entre los aplausos del público mientras el fuego iluminaba todo el parque. Y al finalizar, los más jóvenes comenzaron a pedir a los Bomberos que les mojasen con sus magueras, cosa que hicieron de forma obediente y en reiteradas ocasiones.
Cabe destacar el papel de los Bomberos, puesto que aparte de las bromas con el agua, su trabajo fue esencial para que el ambiente festivo no se empañase con ningún herido por quemadras. Aunque el perímetro era suficiente para mantener alejado al público de las llamas, el intenso calor durante los minutos centrales hizo que muchos diesen varias pasos hacia atrás. En ese momento los bomberos abrieron las mangueras para crear una cortina de agua que, además de impedir que ninguna brasa volase hacia el público, impedía que el calor extremo llegase a las personas más cercanas.



Una de las noches más esperadas del año
La Hoguera de San Juan continúa siendo una de las citas más populares del inicio del verano en Alcalá de Henares. Más allá del espectáculo visual, el evento mantiene vivo un rito cargado de simbolismo en el que el fuego representa la renovación, la esperanza y el deseo de dejar atrás todo aquello que pertenece al pasado.


La música, el ambiente familiar, la elevada participación vecinal y una climatología que invitó a permanecer al aire libre hasta bien pasada la medianoche, volvieron a convertir el Parque Juan de Austria en uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad.
Con la estructura ya reducida a brasas y tras una intensa jornada marcada por el calor extremo, Alcalá dio así la bienvenida al verano siguiendo una tradición que continúa renovándose año tras año sin perder su esencia y que sigue reuniendo a varias generaciones alrededor del fuego en una de las noches más mágicas del calendario.


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