La cripta de la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares alberga, en una pequeña cripta, un conjunto de reliquias de los niños mártires Justo y Pastor. Un lugar de visita diaria para aquellos que desean venerarlas y contemplar el lugar del martirio que es semilla de la diócesis complutense. No obstante, estas reliquias no han reposado siempre allí. En el año 2018 se cumplieron los 450 años de su regreso a Alcalá de Henares.
Poco antes, en 2015 y por iniciativa del entonces obispo de Alcalá de Henares Mons. Reig Plá, estas reliquias habían realizado un recorrido a lo largo y ancho de la diócesis complutense que se prolongó dos años. Un grupo de colaboradores ayudó a realizar los distintos traslados. Entre ellos se encontraba Bienvenido Olalla, feligrés de la parroquia de San Bartolomé en Alcalá de Henares, miembro de la Asociación de los Santos Niños y voluntario de la Pastoral de la Salud. Bienvenido formó parte del cortejo que acompañó a las reliquias de los Santos Justo y Pastor durante este peregrinaje por los diez arciprestazgos que conforman actualmente las distintas vicarías territoriales de la Diócesis de Alcalá.
Bienvenido siempre había sido una persona creyente, en algunos momentos con más intensidad que otros, pero cuando llegó a vivir a la ciudad de Alcalá de Henares en mayo de 1980, la historia de los Santos Niños le impresionó y constituyó para él “un afianzamiento en la fe” y un incremento del cariño por esta ciudad. “Me fijé en su ejemplo, valoré que unos niños de tan temprana edad dieran su vida por Cristo y tuvieran unas ideas tan sumamente claras que ni siquiera Daciano, ni nadie, pudo apartarles de la fe en Cristo”, afirma.
El viaje de las reliquias
Comenzó el 13 de diciembre de 2015 con la salida de su sede en la cripta de la Catedral-Magistral en dirección a la parroquia de Nuestra Señora de la Soledad en Torrejón de Ardoz. Semana tras semana, las reliquias viajaban a las parroquias. “Me llamó mucho la atención la alegría que demostraban los feligreses de los distintos pueblos cuando introducían en las andas a los Santos Niños en sus respectivas parroquias”, explica Bienvenido.
El recorrido concluyó con el retorno de las reliquias de estos Santos Mártires a la Catedral-Magistral el 3 de diciembre de 2017. Bienvenido recuerda “con qué solemnidad sonaban las notas de Pueblo de Reyes. Fue una ceremonia solemne presidida por nuestro obispo por aquel entonces: Don Juan Antonio Reig Plá.” El peregrinaje finalizó a las puertas de 2018, año en que se celebró el 450º Aniversario de la Reversión de las Reliquias, festividad que la Diócesis de Alcalá de Henares conmemora cada año el 7 de marzo con una fiesta escolar y una Santa Misa solemne.

Un camino de 500 años
Para celebrar este aniversario las reliquias hicieron el mismo recorrido que en 1568. Salieron a las 11 de la mañana con una gran celebración en San Pedro el Viejo (Huesca) presidida por el obispo de Huesca y concelebrada por Florentino Rueda, David Calahorra y Luis Eduardo Morona, sacerdotes de la diócesis complutense.
Fueron recibidas en Meco con una celebración solemne en la parroquia y al día siguiente, fecha de la Reversión, 7 de marzo, se inicio el recorrido por Alcalá de Henares. Fueron recibidas por Mons Carlos Osoro, junto con obispos como Mons. Jesús Catalá, Mons. Ginés García Beltrán, entre otros, así como por una gran cantidad de sacerdotes.
Las reliquias procedentes de Huesca realizaron un pequeño recorrido por distintas parroquias de la Diócesis de Alcalá, entre otras Tielmes, y por la noche pernoctaban en los conventos de las Carmelitas de la Imágen, las Dominicas, las Agustinas, las Clarisas de San Juan de la Penitencia, las Clarisas de Santa Clara, las Carmelitas de Loeches, las Concepcionistas de Santa Úrsula y las Clarisas de San Diego.
“Haciendo un poco de historia sabemos que el rey Felipe II intercedió ante el Papá Pío V, consiguiendo que parte de las reliquias de los Santos Niños volvieran a la tierra que vio nacer a los dos hermanos Justo y Pastor. Debido a la invasión musulmana se trasladaron con San Urbicio a la ciudad de Huesca y más concretamente a la iglesia de San Pedro el Viejo”, relata Bienvenido.
Celebración del Aniversario
Este aniversario se celebró con distintos actos a lo largo de 15 días, durante los cuales la Diócesis de Alcalá tuvo la gracia de acoger aquellas reliquias de los Santos Niños que se custodian en la ciudad de Huesca en dos arquetas. “Nuestros Santos Niños”, explica Bienvenido Olalla, “habían llegado a ser patronos de España en una época pasada. Sus reliquias se encontraban diseminadas por muchos lugares de la geografía y en estos días tuvimos la suerte de tenerlas junto a nosotros.” A día de hoy, no solo hay reliquias de los Santos Niños en la Diócesis de Huesca sino también en la Catedral de Narbona (Francia) en la Diócesis de Carcasona y Narbona.
Al atardecer de cada día, las arquetas con las reliquias procedentes de Huesca eran trasladadas a los distintos conventos de clausura de la Diócesis de Alcalá de Henares. A lo largo de dos intensas semanas fueron muchos los obispos que pasaron por Alcalá de Henares, entre ellos el entonces cardenal de la Archidiócesis de Madrid, Mons. Carlos Osoro.
“Uno de los actos más emotivos tuvo lugar en la Catedral. A pesar de la lluvia caída, un gran número de niños, portando sendas palmas. La Catedral acogió a todos, aunque lo preparado era para hacer por las distintas calles dos filas de niños con palmas al paso de la procesión con las urnas, que finalmente el tiempo no permitió. El órgano de la catedral entonó un Te Deum que nos sobrecogió a todos por su simbolismo y grandeza. Los voluntarios no paraban de recoger agua con las fregonas, en la puerta principal. Recuerdo que la piel y el vello se me erizaba por tanta alabanza y todo era muy emocionante. La ceremonia presidida por nuestro obispo y varios sacerdotes fue emotiva y daba la sensación de estar en un gran acontecimiento histórico, como así fue”, rememora Bienvenido.
Vuelta a Huesca
Concluidas las celebraciones llegó el momento de regresar las reliquias de Huesca a la iglesia de San Pedro el Viejo. Habían sido trasladadas la noche anterior desde la Catedral-Magistral en procesión hasta el convento de las clarisas de San Diego, donde tuvo lugar la despedida.
“En medio de una tormenta y en una furgoneta llevamos las urnas con la reliquias y allí nos esperaba el obispo de Huesca nuevamente. Una ceremonia tuvo lugar como acogida en dicha parroquia. Allí recuerdo que les di mi último abrazo a la reliquias lleno de emoción por todo lo que habían significado en mi vida de fe. Los Santos Niños en mi vida ocupan un lugar destacado y a ellos me dirijo en muchas ocasiones para que por su intercesión nunca abandone mi fe, incluso mi deseo de aumentarla”, concluye Bienvenido.

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