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Así gestionó el Café Rock Louisana el positivo por coronavirus de un cliente

“Queremos hacer público que un cliente que ha estado estos dos últimos fines de semana ha dado positivo recientemente en Covid-19. Ante lo cual, lo primero, deseamos que se recupere lo mejor y antes posible y, por otro lado, lo notificamos para prevención del resto de clientes que acudieron estos dos últimos fines de semana”. Era el comunicado que el Café Rock Louisana publicó en sus redes sociales el pasado 29 de julio.

Cinco días más tarde, por los mismos medios, informaba que no se habían dado más positivos ni entre los amigos cercanos del primer caso ni entre los trabajadores del bar.

En esos días fueron dos decenas de lectores de Dream Alcalá quienes mandaron mails y mensajes directos a Facebook y Twitter para que publicáramos este caso.

No podíamos hacerlo tal cual porque ya lo había hecho el Café Rock Louisana en sus redes sociales. Pero si podíamos concertar una entrevista con el dueño y que nos contara, con sus palabras, el porqué de su actuación al comunicar públicamente este positivo por coronavirus.

Eduardo, propietario del local desde su apertura en 1993, nos concedió una entrevista. De las medidas que tomaron, y por qué las tomaron, además de la situación en la que se encuentra, según su opinión, el ocio nocturno con la pandemia nos habla el gerente del Café Rock Louisana.

¿Cómo llegó la noticia del positivo de un cliente?

Me llama, en la mañana del miércoles 29 de julio, un cliente y me comunica que un amigo suyo, de los que habían estado el pasado fin semana, había dado positivo por COVID. Él me dijo que me llamaba a mi primero y después a todos los que conociera que pudieran haber tenido contacto con él.

Entonces lo publiqué en Instagram algo que también hicieron los amigos de este cliente. Lo primero para dar ánimos al chaval para que se recuperase y, después, para avisar a todo el mundo. Ahora, con la medida de registrar a los clientes hubiera sido mucho más fácil pero entonces no había salido esta ley. De ser así, la publicación la hubiéramos hecho igual, pero nos hubiera sido todo más sencillo.

¿Qué se hizo a partir de la publicación?

Para empezar, nos hicimos las pruebas mi camarero y yo, antes de abrir. A pesar de que dimos negativo, para estar seguros de no contagiar a nadie, le dije a mi camarero que no viniera a trabajar al menos durante dos semanas.

Desde entonces, trabajo solo porque, ahora, con el horario impuesto desde el 29 de julio (01:00 horas para la entrada de clientes y 01:30 horas para el cierre), y la publicación de tener un cliente que ha dado positivo es cierto que hemos notado un bajón.

Sabíamos que íbamos a tener bajón, pero teníamos que asumirlo. Lo que queríamos era poder tener la conciencia tranquila porque no sabemos si en casa de cada uno de los clientes que ha venido ese fin de semana hay una persona de riesgo.

Todo el mal que haya podido venir por esto tiene su necesidad. Tienes que asumir que lo mejor es avisar a la gente y que tengan toda la información. A partir de ahí, entiendo que haya mucha gente que tenga sus reservas para venir y que durante un tiempo no venga. Eso lo hemos notado, pero sabíamos lo que iba a pasar cuando lo publicamos y preferíamos asumirlo antes de quedarnos callados y que esto hubiera sido mucho peor.

A los cinco días se hace una segunda publicación

El fin de semana siguiente supimos que amigos del positivo se habían hecho la prueba y, como nosotros, habían dado negativo. Por eso hicimos esa segunda publicación, para mayor tranquilidad de los clientes.

Desde entonces, ¿se han tomado nuevas precauciones?

Además de que el camarero lo pusimos en cuarentena, a pesar de su PCR negativa, solo puedo decir que limpiamos, si cabe, un poco más. Cualquier cosa que hagas es poco, el problema es que los contagios, y esto es una opinión personal, se dan más por contacto con otras personas. Eso sí, limpiar hay que limpiar y hay que hacerlo lo mejor posible.

A nuestra redacción llegó una queja anónima de se pudo sobrepasar el aforo el día de la reapertura

El día que abrimos vino más gente de la que podía entrar. Así que muchos clientes se quedaron en la calle porque no les podíamos dejar pasar. Si en algún momento pudimos sobrepasar las 20 personas de aforo, fue muy puntual porque íbamos rotando a la gente que entraba y salía. En cualquier caso, las multas en la Comunidad de Madrid, por superar el aforo son enormes, así que tenemos mucho cuidado con eso.

¿Está el ocio nocturno en el punto de mira con la COVID-19?

La Asociación Noche Madrid está poniendo énfasis en todo este asunto. Ellos aseguran que los rebrotes en locales de ocio y celebraciones festivas solo representan el 6,2% del total. Por eso sí creo que se nos está estigmatizando y eso no tiene lógica ninguna.

El horario de cierre a las 1:30 horas no va a evitar la propagación de la COVID-19, además quien tenga que pagar un alquiler por su local no puede asumir ni estos horarios ni esta forma de trabajar. Si al menos nos dijeran que cerrando nos dan algún tipo de ayuda sería entendible y es que no hay que olvidar que estuvimos casi cuatro meses cerrados mientras otros negocios de hostelería abrieron mucho antes.

Si ahora nos dejan abrir al 40% de aforo y nos cierran a las 1:30 horas es casi como que la Comunidad de Madrid nos diga que pensemos otra forma de buscarnos la vida. Para mí son medidas innecesarias totalmente contra el ocio nocturno, incluso cuando no había brotes. Eso teniendo en cuenta que, en Castilla la Mancha, que esta a 20 kilómetros de Alcalá, se puede estar hasta las 3:00 horas, o hasta las 6:00 si vas de discotecas, y me da mucha rabia. Las cosas hay que decirlas como son.

¿Qué mensaje mandaría ahora a los clientes?

Quien tiene miedo tiene que quedarse en casa. No hay que salir por salir y ya habrá momento de hacerlo cuando todo se acabe. Pero, de verdad, a nuestros clientes les queremos decir que el Lousiana actúo como tenía que actuar y siempre va a actuar igual que es mirando por el bien de los clientes. Si hubiéramos mirado por nuestro bien no hubiéramos dicho nada, o le hubiéramos pedido a los clientes cuyo amigo dio positivo que no dijeran nada, porque tenemos conciencia y queremos dormir tranquilos todos los días.

Estamos tranquilos y la gente que nos conoce, porque este bar no deja de ser de un ambiente muy familiar con buen rollo y buen trato, sabe que puede confiar en nosotros.