La Comunidad de Madrid ha presentado este lunes una nueva Red de Observatorios de Fauna Silvestre, una iniciativa pionera en España que reunirá 60 puntos de observación distribuidos por diferentes espacios naturales de la región. Entre ellos se encuentra el observatorio ya existente en el Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá, un enclave especialmente orientado a la observación de aves asociadas a entornos urbanos y periurbanos.
La iniciativa ha sido presentada por el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, durante su visita a la laguna de San Juan, en Chinchón. La Comunidad de Madrid prevé desarrollar la red hasta comienzos de 2028, en colaboración con ayuntamientos y otras entidades, con una inversión aproximada de 300.000 euros.
El objetivo es crear una red que permita facilitar la observación de fauna, mejorar la información disponible para los visitantes y acercar el patrimonio natural madrileño a ciudadanos, familias, escolares, aficionados e investigadores, pero siempre procurando que el uso recreativo sea compatible con la conservación de los ecosistemas y minimizando las molestias a los animales.
El observatorio del Jardín Botánico de Alcalá
El caso de Alcalá resulta especialmente interesante porque no se trata de un observatorio de nueva construcción. La red regional incorpora un observatorio de madera que ya existe en el interior del Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá y que permite acercarse a la fauna de un espacio verde situado en un entorno universitario y urbano.
Según la ficha incluida en la Red de Observatorios de Fauna, se trata de un moderno observatorio de madera ubicado en el ámbito urbano del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. La diversidad forestal y los espacios vegetales del recinto funcionan como un refugio para la diversidad ornitológica dentro del campus universitario.
El acceso se realiza mediante un recorrido corto desde la entrada principal del Jardín Botánico, por lo que el espacio está pensado para facilitar la observación de las aves sin necesidad de realizar grandes desplazamientos. La propia ficha destaca la posibilidad de efectuar observaciones a corta distancia.
La propuesta de la Comunidad de Madrid encaja así con una de las características más singulares de este espacio: la posibilidad de observar fauna silvestre sin salir de un entorno urbano.
El Jardín Botánico cuenta además con una importante superficie verde. La Universidad de Alcalá ha destacado que el Real Jardín Botánico Juan Carlos I ocupa alrededor de 260.000 metros cuadrados y alberga cerca de 8.000 especies de plantas, lo que contribuye a convertirlo en un importante espacio de biodiversidad dentro del campus.
Verderones, picogordos y picos picapinos
La ficha de la Red de Observatorios señala como aves destacadas del observatorio alcalaíno al verderón común (Chloris chloris), el picogordo común (Coccothraustes coccothraustes), el pico picapinos (Dendrocopos major), el pito ibérico (Picus sharpei) y la grajilla occidental (Coloeus monedula).
Junto a ellas, el espacio permite observar otras especies habituales como mirlo común, mito común, mosquitero común, ruiseñor común, paloma torcaz, cigüeña blanca, gorrión común, gorrión molinero, herrerillo común y urraca común.
La propia ficha diferencia además entre especies residentes, estivales e invernantes, ofreciendo una primera aproximación a la diversidad de aves que pueden encontrarse a lo largo del año.
Entre las especies que más llaman la atención se encuentra el picogordo, reconocible por su pico especialmente robusto, mientras que el pico picapinos es uno de los representantes más característicos de los ambientes arbolados. El pito ibérico, por su parte, es un pájaro carpintero de coloración verde cuya presencia está vinculada a zonas con arbolado.
La observación de estas especies convierte al Jardín Botánico en una pequeña ventana a la biodiversidad que puede encontrarse incluso en espacios intensamente transformados por la actividad humana.

Una red que combina espacios urbanos, humedales y zonas agrícolas
La Comunidad de Madrid ha dividido los 60 puntos de la nueva red en seis grandes categorías, que representan distintos ecosistemas y grupos de fauna: humedales y ecosistemas acuáticos; ecosistemas forestales y de montaña; medios agrícolas; lagunas de anfibios y reptiles; espacios urbanos y periurbanos; y enclaves destinados a especies de especial interés.
Además de acondicionar espacios ya existentes, el programa contempla nuevos puntos y actuaciones de mejora. En concreto, cuatro infraestructuras serán renovadas o cambiarán de emplazamiento, entre ellas la Colada del Camino de Fresno, en Camarma de Esteruelas, que contará con el primer mirador de aves esteparias de la red. También se acondicionarán otros 14 observatorios.
La Comunidad también desarrollará un dossier digital para cada enclave, con información sobre su ubicación, características y especies que pueden observarse. Esta información estará disponible en el portal institucional y mediante códigos QR instalados en la cartelería de los diferentes puntos.
Otros puntos de fauna en la Alcarria de Alcalá y el Corredor del Henares
La implantación de esta red permite poner el foco también en otros espacios de la comarca y su entorno, donde existe una importante variedad de ambientes agrícolas, forestales y húmedos.
Entre los puntos contemplados en la Alcarria de Alcalá y el Corredor del Henares se encuentran:
Camarma de Esteruelas
Colada del Camino de Fresno. Nuevo observatorio propuesto para la observación de aves de zonas agrícolas y pseudoestepas. La actuación adquiere especial relevancia porque la Comunidad de Madrid prevé instalar aquí el primer mirador de aves esteparias de la red.
Cobeña
Arroyo del Valle. Itinerario existente para la observación de fauna de ecosistemas forestales, pendiente de señalización.
Daganzo de Arriba
Colada del Camino del Monte y Cordel Galiana. Itinerario existente, pendiente de señalización, destinado a la observación de aves de zonas agrícolas y pseudoestepas y aves de zonas húmedas.
Los Santos de la Humosa
Mirador de la Visera. Punto de observación pendiente de señalización para contemplar aves de zonas agrícolas y pseudoestepas y de ecosistemas forestales.
Dehesa Ribera del río Henares. Itinerario existente, pendiente de señalización, orientado a la observación de aves de zonas húmedas.
Meco
Descansadero de la Cañada Real Meco-Camarma. Itinerario existente, pendiente de señalización, para la observación de aves de zonas agrícolas y pseudoestepas.
San Fernando de Henares
El municipio concentra varios espacios vinculados especialmente a los ambientes húmedos.
Caserío de Henares-Charca de anfibios. Observatorio existente destinado a la observación de anfibios.
Lagunas de Cerro Gordo-Laguna Chica. Observatorio existente para la observación de aves de zonas húmedas, que figura entre los espacios a mejorar.
Lagunas de Cerro Gordo-Laguna Grande. Observatorio existente dedicado a las aves de zonas húmedas, también previsto para actuaciones de mejora.
Lagunas de Cerro Gordo-Tarays. Observatorio existente para la observación de aves de zonas húmedas, incluido igualmente entre los puntos susceptibles de mejora.
Santorcaz
Mirador Valle de la Alcarria. Observatorio existente para la observación de aves de zonas agrícolas y pseudoestepas.
Valverde de Alcalá
Mirador Camino de los Ángeles. Observatorio existente dedicado a la observación de aves de zonas agrícolas y pseudoestepas.
Una red para descubrir la fauna más allá de los grandes espacios naturales
La nueva red regional pone de manifiesto que la observación de fauna silvestre no se limita a los grandes espacios naturales de la Comunidad de Madrid. Los jardines botánicos, riberas, campos agrícolas, lagunas, caminos y espacios periurbanos también forman parte de la biodiversidad madrileña.
En este sentido, el observatorio del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá representa uno de los ejemplos más cercanos a la ciudadanía. A pocos minutos del núcleo urbano, el visitante puede encontrar una comunidad de aves que incluye desde especies muy habituales en las ciudades hasta otras vinculadas a ambientes arbolados y que no siempre resultan fáciles de observar.
La Comunidad de Madrid pretende que la nueva red sirva precisamente para ordenar y hacer más accesibles estos lugares, mediante señalización, acondicionamiento, itinerarios y recursos digitales. La implantación se realizará progresivamente hasta comienzos de 2028 y contará con la colaboración de ayuntamientos y entidades.
Así, Alcalá de Henares se incorpora a una red regional que conecta la biodiversidad urbana de su Jardín Botánico con los campos de Camarma y Daganzo, los ambientes forestales de Cobeña, las riberas del Henares, las lagunas de San Fernando o los paisajes esteparios de la Alcarria.
Una oportunidad para que la observación de aves y fauna deje de ser una actividad reservada a especialistas y se convierta también en una forma de descubrir el patrimonio natural que existe alrededor de las ciudades.
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