Uno de los edificios más destacables de la plaza de Cervantes y, sin duda, uno de nuestros favoritos, el Colegio de Málaga data del siglo XVII y es actualmente la facultad de Filosofía y Letras.
El Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, que es su nombre oficial, es un edificio que llena el fondo de la plaza de Cervantes, visto desde la calle Mayor, con su típica estampa alcalaína de las torres que elegantemente coronan sus esquinas. Hoy es la sede de la facultad de Filosofía y Letras, y esconde alguna que otra leyenda llena de sabor y tradición.
Un 4 de septiembre de 1610. el Obispo de Guadix, León y Málaga Don Juan Alonso de Moscoso, ex colegial de la Madre de Dios y catedrático de San Ildefonso, compraba los solares para doce estudiantes malagueños de Teología y cuatro de Cánones.
Mantuvo durante más de trescientos años una merecida fama como centro de formación de estudiantes. En él estudiaron un virrey (Don Juan Ortega y Montañés), arzobispos, obispos, catedráticos y un buen número de doctores y canónigos.
Para mantener la fundación, se le dotó de rentas administradas por el rector y un patronato. En 1623 comenzaron las obras, en 1666 la edificación del segundo patio que se remataría en 1684. Por su esbelta y grande fábrica se convirtió en uno de los mejores Colegios de Alcalá después del de San Ildefonso.
Escuela, cuartel, asilo, archivo e internado
A finales del Siglo XVIII, se refundieron en este Colegio los de León, Lugo y Aragón. En 1836 cesó como Colegio y fue utilizado como Escuela de herradores, Cuartel y Academia de Ingenieros del Ejército.
Después sirvió como Asilo de San Bernardino para ancianas y mujeres desvalidas.
En 1847 fue restaurado para Archivo, en 1950 se destinó a colegio – internado «Virgen de la Paloma», institución benéfica del Ayuntamiento de Madrid donde residían niños en edad adolescente.




El constructor: Sebastián de la Plaza
Se atribuye su construcción a Sebastián de la Plaza por su «semejanza estilística con la Iglesia de las Bernardas, por el uso de muros de ladrillo de estudiadas proporciones realzados por su planitud y con hiladas voladas de piedra blanca» (G.Kubler: Arquitectura de los Siglos XVII y XVIII, Vol XIV de Ars Hispaniae, p.16), también por la inscripción que corre por las impostas, alusiva al fundador, y por los blasones que se repiten numerosas veces por la fachada y la torre.
La portada a pesar de su sobriedad es de gran elegancia. El edificio de dos alturas está rematado por dos torreones, se cierra con un gran patio posterior.
Secretos y leyendas: La fuente de la fidelidad
Cuando observas la fachada del edificio, destacan sobre todo los dos magníficos y esbeltos torreones, con su chapitel de pizarra, su aguja e incluso su veleta. También destacan las dos grandes puertas, con sus arcos de medio punto, tanto la principal, que lo sigue siendo, y la de la izquierda o del este, que antiguamente era la entrada de carros.
El colegio de Málaga, que ha servido de modelo para la arquitectura barroca madrileña, cuenta con dos grandes patios llenos de arcos unidos por medio de una gran escalinata de estilo imperio -de la época napoleónica-.
En uno de ellos se encuentra la famosa fuente barroca de la Boca de León, diseñada por Miguel de Arteaga en1765, una fuente con una cabeza de león esculpida con la boca abierta. Esta fuente protagoniza una vieja leyenda, que decía que si un hombre juraba fidelidad a su amada y luego le era infiel, si metía su mano en la boca del león, este se la devoraría, lo que servía para que probar la fidelidad de los novios, maridos y amantes.
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