Durante las últimas décadas, la estampa de miles de cigüeñas blancas alimentándose en los vertederos a cielo abierto se convirtió en algo habitual en la geografía española.
Sin embargo, las normativas medioambientales de la Unión Europea obligan al cierre progresivo de estos basureros para reducir los residuos orgánicos, mejorar la eficiencia de los recursos y mitigar riesgos sanitarios.
¿Cómo afecta esta pérdida repentina de comida a las aves que dependían de ella?
Un reciente estudio científico liderado por investigadores de la Universidad de Alcalá (UAH), el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) arroja luz sobre esta problemática y propone medidas para mitigar su impacto.
El trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica Ornithological Applications, ha tomado como modelo de estudio a la población urbana de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) de Alcalá de Henares, una colonia de unas 100 parejas reproductoras que llevaba más de 30 años utilizando el vertedero municipal como su principal fuente de alimentación.
Del crecimiento al ‘cierre’ del buffet libre de origen humano
La apertura del vertedero municipal en 1984 supuso un cambio radical para estas aves. La disponibilidad ilimitada y predecible de restos orgánicos hizo que la población de cigüeñas en la ciudad experimentara un crecimiento espectacular, pasando de apenas 7 parejas censadas en 1973 a un pico de 133 parejas en el año 2017.
Esta abundancia de recursos alteró incluso sus comportamientos biológicos más arraigados, provocando que muchos ejemplares dejaran de migrar hacia África durante el invierno para quedarse permanentemente en la Península Ibérica.
Sin embargo, en abril de 2021, coincidiendo con el periodo de incubación de la especie, el vertedero cesó sus operaciones habituales para cumplir con las directrices de la UE. Ante el riesgo de que la pérdida drástica de alimento provocara una situación de hambruna generalizada o un fracaso reproductivo masivo, los investigadores y conservacionistas implementaron un proyecto con una estrategia pionera de gestión alimentaria de transición.
Este proyecto fue desarrollado gracias a la financiación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) y a la Mancomunidad del Este de Madrid, además de la cesión del uso del terreno del antiguo vertedero ya en desuso por parte de esta última.

Raciones medidas para fomentar la búsqueda de alternativas naturales
Entre 2021 y 2024, el equipo de investigación instaló seis comederos artificiales diseñados específicamente para las cigüeñas y abastecidos con alimento comercial. El objetivo del programa no era sustituir por completo el volumen de residuos que las aves obtenían del basurero, sino ofrecerles una red de seguridad aportando raciones diarias calculadas (entre 300 y 350 gramos por individuo). Estas cantidades se ajustaban dinámicamente según la actividad observada, los requerimientos energéticos y el número de polluelos en los nidos.
Manteniendo este sutil déficit calórico controlado, se evitaba el riesgo de desnutrición de la colonia, pero, al mismo tiempo, se incentivaba a las cigüeñas adultas a recuperar sus hábitos de forrajeo naturales, empujándolas a buscar alimento por sí mismas en praderas, campos de cultivo o humedales de la región. El suministro también se adaptaba estacionalmente, reduciéndose progresivamente hasta suspenderse por completo a mediados de agosto, cuando la mayor parte de la población emprendía su viaje migratorio.
Los resultados: un escudo eficaz contra el colapso de la población
El análisis minucioso de las tendencias de la colonia entre 2009 y 2024 reveló que la población de cigüeñas de Alcalá de Henares ya arrastraba un declive gradual previo, habiendo bajado desde su máximo en 2017 hasta las 97 parejas en 2024, en paralelo con una disminución general en el número medio de polluelos nacidos por nido.
El hallazgo más importante del estudio es que el programa de alimentación suplementaria ante el cierre definitivo del vertedero consiguió que la dinámica original de la población de cigüeñas no se viera alterada. Gracias a esto, se evitó que el declive de la colonia se agravara más allá de la tendencia negativa que arrastra desde 2017. De este modo, se previno un impacto directo en el éxito reproductivo de las parejas. Aunque la productividad disminuyó tras la clausura debido a la propia inercia decreciente de la población, el ritmo de variación interanual de los nidos se mantuvo estable. Esto demuestra que la intervención funcionó con éxito como un amortiguador biológico, protegiendo a las aves de un desplome repentino y severo.
No obstante, este descenso sostenido tanto en el número de individuos como en su productividad desde el año 2017 sigue siendo un hecho preocupante. Por ello, es fundamental intensificar los esfuerzos y destinar recursos para identificar las causas subyacentes de esta tendencia e intentar revertirla.

Un mensaje clave para las políticas de conservación europeas
Los autores del artículo —Miguel Garcés-Herrero, Ignacio Otero y Juan A. Fargallo— subrayan que estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de conectar las políticas de gestión de residuos con los planes de conservación de la naturaleza. Durante décadas, la actividad humana acostumbró a múltiples especies silvestres a depender de nuestros deshechos; por ello, al retirar bruscamente este subsidio alimentario por razones ambientales indispensables, es crucial prever las consecuencias ecológicas.
El estudio concluye que las futuras clausuras y modificaciones de vertederos en suelo europeo deberían acompañarse siempre de medidas de mitigación adaptadas a las condiciones locales y a las particularidades de cada especie. Solo mediante intervenciones planificadas se garantizará que especies tan emblemáticas como la cigüeña blanca transicionen de forma segura hacia un entorno libre de basureros y regresen con éxito a sus fuentes naturales de sustento.
Referencia bibliográfica: Garcés-Herrero, M., I. Otero, and J. A. Fargallo (2026). Numbers and productivity trends of a Ciconia ciconia (White Stork) population in the face of a landfill closure. Ornithological Applications, 128:duag051.
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