Los Juzgados de la calle Colegios. Al otro lado de lo cotidiano


Después de mucha hablar sobre Alcalá de Henares y de pasearla y explicarla en casi diría yo que demasiadas ocasiones, tengo que reconocer que todavía conservo una cierta ingenuidad ante el elevado y desconocido patrimonio monumental de la ciudad: edificios que se usan para funciones hoy cotidianas y que casi pasan desapercibidos, pero que aún rezuman historias viejas de fundadores, órdenes religiosas, maestros y estudiantes.

Por ejemplo, los actuales Juzgados de la calle Colegios conservan una portada que parece de iglesia: escudos, un templete con frontón curvo, la imagen de un santo ¿Nunca se han preguntado el porqué?

La razón es simple y sencilla: fue un convento y colegio universitario dedicado por los agustinos a su santo patrón. Y me gustaría contarles, un poco asombrado, que fue fundado nada menos que en 1518.

Lo del asombro nace de la cercanía de la fecha al primer curso universitario (1508-1509), lo que nos habla del interés y confianza de las órdenes religiosas por formar a sus miembros en Alcalá prácticamente desde los orígenes universitarios.

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El edificio no debió ser del agrado de la orden de San Agustín, por lo que se reedificó en el lugar que hoy ocupa a partir de 1533. Y es en este momento cuando el colegio empieza a tener suerte en cuanto a la nómina de personajes famosos que le van a otorgar sus favores: la refundación se debió nada menos que a uno de los colegiales más renombrados de Alcalá: Tomás García Martínez, de la orden agustina, reformador, gran teólogo, arzobispo de Valencia y Santo (Santo Tomás de Villanueva).

Después, el colegio volvió a tener suerte y le otorgó, desde 1555, su real protección una hermana de Felipe II: Juana de Austria. Puede que para esta señora Alcalá fuera un idealizado recuerdo de una niñez que transcurrió, en parte, junto a su aya en nuestra ciudad. Quizá, por esta razón pensó en escoger un colegio alcalaíno como parte del Patronato Real, dándole rentas suficientes para un cómodo sustento.

La iglesia, de una sola nave con crucero y cúpula, fue construida, en su mayor parte a partir de 1624,  por el alcalaíno Sebastián de la Plaza. La portada, con el escudo de doña Juana de Austria y el de los agustinos, está compuesta por un arco de medio punto sobre el que vemos una hornacina con la imagen de San Agustín.

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Y otra vez la buena suerte: entre sus profesores contó con Fray Luis de León, como él mismo declaró ante la Inquisición: “en Alcalá estuve año y medio, en diferentes veces, oyendo y leyendo”. Y lo cierto es que no desaprovechó el tiempo, trabando, durante su estancia, una gran amistad con Benito Arias Montano.

Pero al final (siempre hay un final queramos o no) le llegó el turno a la mala suerte y todo se acabó: el edificio sufrió graves destrozos tras la invasión francesa y la Desamortización, llegando a ser convertida la iglesia en depósito de paja y el resto en dependencias  militares.

Hoy, ya saben, es ese edificio donde vamos, no a intentar arreglar los pleitos del alma y sí los de la fortuna: desde 1989, después de importantes obras de restauración, el antiguo colegio cobija a los Juzgados de Alcalá de Henares.

Archivos del Movimiento Obrero

Colegio de Trinitarios Calzados de la Santísima Trinidad

Por seguir paseando un poco más, qué tal si nos paramos delante de otro colegio de esta tan intelectual calle. Se encuentra casi junto a la antigua puerta de Aguadores, vecino de la ermita del Cristo de los Doctrinos, y se le conoció como el Colegio de Trinitarios Calzados de la Santísima Trinidad.

Se sabe que fue fundado, en 1525, para frailes de la orden de la Trinidad Calzada, que desde entonces estuvieron viviendo en unas casas que se conocían con el devoto nombre de la Cruz. Debido al mal estado de las referidas casas, el alcalaíno Sebastián de la Plaza trazó y construyó un nuevo edificio en el mismo lugar entre 1612 y 1621.  Y es precisamente éste el que hoy, con más o menos cambios, hemos conservado. También  tuvo suerte en cuanto a los padrinos que le ayudaron a nacer: en la inauguración estuvo el provincial de la Orden, Simón de Rojas, que llegaría a ser con el tiempo beato.

La iglesia (que se conserva) tuvo fachada a la calle. Hoy ya no la tiene, debido a lo que seguro se están imaginando: tras la desamortización del siglo XIX, el colegio, después de ser casa  particular, fue vendido, en 1880, al Ayuntamiento de Madrid para la instalación en él del tercer asilo de San Bernardino. En las obras de adaptación se igualó toda la fachada, demoliéndose la  de la iglesia.

Eso sí, se conserva el patio de ladrillo y el antiguo refectorio de los frailes, con bóveda rebajada de medio cañón. La fachada se volvió a reconstruir en 1948, pero ya sin tener el detalle de recrear la de la iglesia. Hoy es sede de la Fundación Pablo Iglesias y del Archivo del Movimiento Obrero.

Ermita el Cristo de los Doctrinos (14)

Les dejo, pero todavía voy a seguir paseando para encontrarme con más a menos conocidas sorpresas; aunque si hablamos de esta sorprendente calle de los Colegios, más que en sorpresas habría que pensar en tesoros: caminando un poco, nos vamos a topar con una obra maestra: un Cristo de madera al que llamamos de los Doctrinos.

Enrique M. Pérez

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