Dream AlcaláNoticiasEl viaje del agua de Gilitos: una infraestructura hidráulica centenaria

El viaje del agua de Gilitos: una infraestructura hidráulica centenaria

El concejal de Medio Ambiente y Patrimonio, Vicente Pérez, acompañado del concejal de Obras y Servicios, Antonio Saldaña, ha presentado todo un viaje en el tiempo donde se ha podido conocer de primera mano la infraestructura del viaje del agua de Gilitos. Se trata de una infraestructura hidráulica centenaria que ha suministrado el agua al estanque de este espacio.

Los viajes de agua son galerías subterráneas que recogen el agua de lluvia acumulada en las capas de tierra permeable, más superficial, situadas sobre otras no permeables.

A lo largo de su curso está formado por una serie de pozos, debidamente espaciados (20 a 80 metros), cuya profundidad se establece por los niveles de los diferentes estratos de tierras. La longitud de estas galerías subterráneas puede ser de varios kilómetros y aprovechan el desnivel del terreno para trasportar el agua.

Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento han dado como resultado la constatación de la existencia de varios viajes de agua en Alcalá, como el de Gilitos o del Santo Ángel de la Guarda.

Dos kilómetros con pozos cada 20 o 30 metros

Éste presenta un desarrollo horizontal de más de 2 kilómetros y muchas de sus galerías se encuentran embalsadas. Disponía de pozos cada 20 o 30 metros, aunque la reciente construcción de edificios y calles ha cegado la gran mayoría.

La altura de las galerías supera los 2 metros, llegando a los 3 en algún tramo. La profundidad a la que se encuentran respecto a la superficie oscila entre los 5 y 15 metros.

Tienen forma de lomo de caballo y están talladas directamente en la arcilla, existiendo fábrica de ladrillo sólo en los pozos y sus proximidades. En este caso, el tunel está construido de sur a norte.

Los orígenes de Gilitos

Los orígenes de este emblemático espacio nos llevan al Centro sociocultural Gilitos, en lo que fue el Antiguo Convento del Santo Ángel de la Guarda o de “Los Gilitos”, fundado en 1586 por D. Diego de Vargas para Franciscanos Descalzos sobre lo que había sido una ermita al Ángel de la Guarda.

La falta de rentas dio lugar a que en 1625 Doña Catalina de Mendoza se hiciera cargo de su patronazgo, financiando una nueva fábrica de convento e iglesia capaz de albergar con dignidad a los frailes de esta fundación. Esta fábrica en buena parte ha llegado a nuestros días y las armas de la patrona aún campean en la fachada de la iglesia y convento.

Tras ser desamortizado, el complejo conventual fue vendido en subasta en 1842 y pasó a ser propiedad de los condes de Canga-Argüelles, que lo usaron inicialmente como casa de recreo y explotación agraria, transformando el edificio en un palacete, llegándose a celebrar incluso en su interior una reunión del gobierno de Primo de Rivera en el año 1926. Después de la Guerra Civil, se convirtió en una explotación agropecuaria, pasando a ser de titularidad municipal en el último tercio del siglo XX.

Un estanque del siglo XIX

Resulta especialmente interesante la descripción de la venta, que se remató en 142.000 reales, en la que se detalla que era “Un convento extramuros de la ciudad llamado el Ángel, aislado y que comprende corrales y huerta, piso bajo y principal, distribuidos en celdas y tránsitos, agua de pie en la huerta con las correspondientes obras de minados, estanque y demás…”.

La descripción de la venta nos informa de la presencia del estanque ya en el siglo XIX, así como de la existencia de las “minas” que se corresponden con el viaje de Agua de Gilitos, que aún hoy alimenta el estanque.

Por tanto, se puede decir que la alberca pertenece al convento y cuenta con al menos 200 años de antigüedad, presentando una gran riqueza patrimonial y ambiental.

Imágenes: Ayuntamiento de Alcalá de Henares y Dream Alcalá