Dream AlcaláNoticiasA las enfermeras y los enfermeros de nuestra sanidad

A las enfermeras y los enfermeros de nuestra sanidad

Este miércoles 12 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la enfermera. Por ser en 2020 y 2021, debido a la pandemía, los más especiales de los celebrados en nuestra historia reciente, recuperamos el texto que un deportista de Alcalá de Henares dedicó, en los días más duros del confinamiento, a los enfermeros y enfermeras de nuestra sanidad.

30 años de carrera deportiva contemplan a Juan Carlos Martínez Ares. Jugador de rugby y luchador de libre olímpica que tiene a sus (enormes) espaldas varios cetros nacionales y presencias internacionales además de competir al máximo nivel en los dos deportes que han sido su vida.

Ares es muy conocido en el mundo del deporte por sus arengas a compañeros antes de salir al tapiz o al campo. Tanto es así que incluso el Diario MARCA se hizo eco de algunas de ellas.

Un 22 de marzo de 2020, en los días más duros de la pandemia y el confinamiento, quiso dirigirse a las enfermeras y enfermeros de nuestra sanidad que luchaban día a día contra el maldtito coronavirus.

Enfermeras y enfermeros (Ares)

¿Que tiene esta gente que los hace tan especiales? ¿Qué tiene esta gente?

Que cuando todos huimos como ratas cuando el barco se hunde. Ellos dan un paso al frente.

Que ante el sufrimiento ajeno, ellos se convierten en una caricia amable y en unos ojos llenos de ternura.

Que ante el agotamiento físico y mental, después de horas infinitas de trabajo. Ellos todavía resisten como lo que en realidad son, Superhéroes.

Que cuando la enfermedad se mastica en el aire. Ellos la encaran y embisten a pecho descubierto, incluso a costa de sus propias vidas.

Que cuando uno de ellos aparece. Sientes como se descarga esa mochila de dolor y enfermedad tan pesada.

¿Que tienen estas personas? Que son tan sensibles, y a la vez tan firmes como para manejar algo tan delicado como un recién nacido y al minuto siguiente, bregar contra el más despiadado de los cánceres.

Es AMOR. Estas personas están hechas de amor. Amor por la vida. Y esto les convierte en seres muy sensibles a lo que pasa a su alrededor. Por eso, solo su presencia es bálsamo físico y espiritual.

Conozco personalmente a varios de ellos. Hay uno en particular, que es el que más de cerca me toca. Lo conocí como jugador de rugby. Más tarde, tuve el honor de ser compañero suyo. No sabía enfadarse. ¡Y encima decía que era muy cobarde! Pero no podía dejar que sus amigos fueran solos a la batalla. No es especialmente corpulento, pero nunca llego el último a ninguna lid. Y cuando el caos predominaba, sabía dar soluciones y tomar decisiones acertadas. Bueno. El día de su boda, vino a jugar la primera parte de un partido. Quizás esta decisión tuvo mucho de arriesgado… 

Tomo la decisión de estudiar tan ardua carrera siendo todo un señor hecho y derecho. Pero era cuestión de tiempo. Cuando te ve, te besa y te abraza. Y en ese abrazo, lo notas, notas esa buena energía, y ese buen rollo que transmite con su sonrisa.

Son días difíciles. No solo por la gravedad del asunto, si no por la carga tan terrible de trabajo. Y repito, tanto física como mental. Pero estoy seguro de que no os cambiaríais por ninguno de nosotros. Y se, que esto solo puede terminar de una forma: con la VICTORIA. Muchos caerán. Incluso alguno de vosotros ha caído ya. Todos pasaremos por vuestras manos. Que nos ayudaron a nacer y nos ayudaran a morir.

Esta carta es un Gracias.

Gracias a los que por vocación elegís esta dura, tierna, terrible, sensible y abnegada profesión. Sabiendo, que lo que os vais a encontrar, siempre será peor que lo que habéis imaginado. Pero también, ayudando a coger su primer aliento a un recién nacido, enseñando a dar el pecho a una madre primeriza o simplemente acariciándome la cabeza mientras me despertaba de una anestesia.

Gracias Ángel Ortega, gracias Maria Romero, gracias enfermeras, siempre gracias enfermeros.

Buena caza
Ares.