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6 de noviembre de 1615: se publica El ingenioso cavallero Don Quijote de la Mancha

“Cuenta Cide Hamete Benengeli (autor árabe al que Cervantes atribuye la novela de manera figurada) en la segunda parte desta historia y tercera salida de don Quijote que el cura y el barbero se estuvieron casi un mes sin verle… ”. Así comenzaba la segunda parte de El Quijote que pasaba a ser el ingenioso caballero en lugar del hidalgo de la primera parte de 1605.

Tal fue su éxito espontáneo y, sobre todo, posterior que muchos cervantistas aseguran que esta segunda parte supera a la primera especialmente en los diálogos de sus magníficos 72 capítulos llenos de humor absurdo y acertada ironía a base de parodia, paradoja y burla de un tiempo al que Cervantes criticaba, de forma sucinta, con mucha fiereza.

La obra estaba dedicada a Pedro Fernández de Castro, Conde de Lemos (la primera parte fue para el Duque de Béjar) y fue el 30 de marzo de 1615 cuando Cervantes obtenía la autorización para editar esta segunda parte de El Quijote.

Dedicatoria al Conde de Lemos

Enviando a Vuestra Excelencia los días pasados mis comedias, antes impresas que representadas2, si bien me acuerdo dije que don Quijote quedaba calzadas las espuelas para ir a besar las manos a Vuestra Excelencia; y ahora digo que se las ha calzado y se ha puesto en camino, y si él allá llega, me parece que habré hecho algún servicio a Vuestra Excelencia, porque es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que le envíe para quitar el hámago3 y la náusea que ha causado otro don Quijote que con nombre de Segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe4. Y el que más ha mostrado desearle ha sido el grande emperador de la China5, pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio6, pidiéndome o por mejor decir suplicándome se le enviase, porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana7 y quería que el libro que se leyese fuese el de la historia de don Quijote. Juntamente con esto me decía que fuese yo a ser el rector del tal colegio. Preguntéle al portadorI si Su Majestad le había dado para mí alguna ayuda de costa8. Respondióme que ni por pensamiento.

—Pues, hermano —le respondí yo—, vos os podéis volver a vuestra China a las diez o a las veinte o a las que venís despachado9, porque yo no estoy con salud para ponerme en tan largo viaje; además que, sobre estar enfermo, estoy muy sin dineros, y, emperador por emperador y monarca por monarca, en Nápoles tengo al grande conde de Lemos, que, sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me ampara y hace más merced que la que yo acierto a desear.

Con esto le despedí y con esto me despido, ofreciendo a Vuestra Excelencia Los trabajos de PersilesIIy Sigismunda, libro a quien daré fin dentro de cuatro meses, Deo volente10, el cual ha de ser o el más malo o el mejor que en nuestra lengua se haya compuesto, quiero decir de los de entretenimiento; y digo que me arrepiento de haber dicho el más malo, porque según la opinión de mis amigos ha de llegar al estremo de bondad posible. Venga Vuestra Excelencia con la salud que es deseado, que ya estará Persiles para besarle las manos, y yo los pies, como criado que soy de Vuestra Excelencia. De Madrid, último de otubre de mil seiscientosIII y quince.

Criado de Vuestra Excelencia.

Miguel de Cervantes Saavedra

El capitulo primero de esta segunda parte ‘De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad’ empieza contando como ambos -cura y barbero- quieren encerrar a Don Quijote, más que enterados de su locura. Pero el ingenioso hidalgo o ya caballero emprenderá su tercer viaje junto a su fiel Sancho, que tiene mucho que esconder por una mentira a su amo, hacia el Toboso para ver a Dulcinea. Después ambos, por fin, saldrán de La Mancha para recorrer, por ejemplo, hasta las playas de Barcelona.

Empieza guerrero Cervantes con su prólogo donde arremete irónica pero duramente contra las acusaciones del falso autor del Quijote de Avellaneda. Un mentiroso seguidor de Lope que afirmó haber publicado el Quijote en Tarragona en 1614 con la intención de ser la segunda parte de la obra cumbre de la literatura universal.

Se dice que Cervantes empezó a escribir El Quijote durante los meses que pasó preso en Sevilla durante el año 1597. Fue un 16 de enero de 1605 cuando se publicó en Madrid la primera parte de El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Tal fue el éxito de la obra de Miguel de Cervantes que su impresor tuvo que sacar la segunda edición solo tres meses después de la primera publicación, además de extender sus envíos de ejemplares de El Quijote hasta América.

Por el éxito mismo de esa primera parte, Don Quijote y Sancho aparecen en la segunda como conocedores de sus célebres aventuras entre el público y de hecho hay personajes que en la misma obra los reconocen por el éxito de la primera, curioso giro de Cervantes que se presenta en esta segunda parte como narrador, personaje y traductor ya que atribuye la novela, como recurso literario, al autor árabe Cide Hamete Benengeli.

Más información

Primera parte de El Quijote