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13 de abril de 1499: comienza la historia de la Universidad de Alcalá

El Cardenal Cisneros no solo creo la Universidad de Alcalá, también hizo posible el primer campus universitario del mundo. La Universitas Complutensis se fundó en 1499, aunque ya existiera el Studium Generale (Estudio de Escuelas Generales en Alcalá de Henares – 1293), y es la tercera más antigua de España. Su monumentalidad fue determinante para que Alcalá de Henares fuese proclamada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1998.

Aunque su primera piedra se puso un 14 de marzo, fue un mes después, el 13 de abril, cuando se promulgó la bula Inter Caetera por parte de Alejandro VI. Esta carta autorizaba la creación de un colegio universitario en Alcalá de Henares que otorgase grados semejantes a los de las Universidades de Salamanca y Valladolid.

La Universidad de Alcalá, fundada por el cardenal Cisneros en 1499, es un ejemplo único en la historia de España, pues se convirtió en modelo para otras posteriores, como las de Toledo (1520), Baeza (1538), Oñate (1542), Burgo de Osma (1550) o Almagro (1550).

Además, la fórmula Colegio-Universidad como sistema organizativo pasó a otros países europeos y americanos, dando lugar a un gran número de universidades deudoras de su modelo de los siglos XVI al XIX.

La Bula Inter Caetera

El Centro Virtual Cisneros, de la Universidad de Alcalá habla como para plasmar sus proyectos, dispone Cisneros de una pequeña ciudad en la cual Sancho IV el Bravo había aprobado en 1293 la creación de un Estudio General que nunca llegó a ser realmente importante.

El Cardenal recogió estos antecedentes y aportó una nueva forma de concebir la enseñanza universitaria. La bula Inter Caetera (13 de abril de 1499) supuso el espaldarazo definitivo a la fundación, y otras bulas sucesivas expedidas por los papas Alejandro VI (Papa hispano), León X y Julio II consiguieron dar forma legal a la Universidad Complutense y dotarla de rentas.

Redactadas sus Constituciones (en las que se describían y regulaban hasta los mínimos aspectos tanto de la vida académica como de la vida diaria y cotidiana de los estudiantes y miembros de los colegios) en 1510 y aprobadas por Julio II, alcanzaron carta de confirmación de la reina Juana en 1512.

Bulas posteriores le otorgaron privilegios que consolidaron la entidad. Recibió también la protección del emperador Carlos V y de los sucesivos titulares de la Monarquía Hispánica, que se reservaron también el derecho de intervenir en ella a través de las “visitas” para vigilar el estado general de la institución.

La más importante de ellas, que dio pie a una amplia renovación en muchos aspectos, fue la de Juan de Ovando. Y es que al fin y al cabo era de la Universidad de donde se nutría el funcionariado real, el clero, la judicatura, etc.

El antecedente de los modernos campus universitarios

Desde un punto de vista material, el trazado de la Universidad de Alcalá en base a manzanas-islas de trazado regular constituyó un nuevo modelo de ciudad capaz de crear las condiciones adecuadas para el desarrollo intelectual.

De este modo, la Universidad Cisneriana puede considerarse como el antecedente más claro de los modernos campus universitarios. Por todo ello, el Gobierno regional aprobó su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).

El conjunto arquitectónico de la Manzana Fundacional Cisneriana de la Universidad de Alcalá -Patrimonio de la Humanidad desde 1998- data en su mayoría de los siglos XVI y XVII, si bien algunas edificaciones corresponden a los siglos XVIII, XIX y XX.

El proyecto de Cisneros dividía la zona en 18 “yslas” con una disposición en cuadrícula, conformada por una serie de ca­lles ortogonales, siendo el centro de este nuevo barrio la isla n° 1, ocupada por el colegio Mayor. Paralelas a esta se abrían dos calles, la de Libreros y la de Roma (hoy de los Colegios), prolongación natural, a su vez, de las calles Mayor y Santa Úrsula, que desembocaban en las referidas puertas. También había una salida por el Norte a la puerta de Santiago (antes de los Judíos) por la calle del Tinte y otra al Sur, a la puerta Nueva por la calle del Teatro (actual Santo Tomás), abierta con motivo de la entrada triunfal del cardenal Cisneros tras la conquista de Oran.