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La Comunidad de Madrid muestra su oposición a una posible legalización del cannabis

La ejecutivo madrileño ha alertado de los efectos adversos del cannabis, en sus diferentes presentaciones, y cómo un lenguaje frívolo y trivial puede banalizar el denominado consumo recreativo de una sustancia que genera adicción y subestimar riesgos asociados como la esquizofrenia, autolesión intencional, psicosis o incluso el suicidio, entre otros.

El consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha explicado los detalles en una rueda de prensa junto a la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, y la coordinadora de la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones, Mercedes Navío.

En este sentido la Comunidad de Madrid, a través de su consejería de Sanidad, se opone frontalmente a la legalización del cannabis una vez que se ha abierto el debate en el Congreso de los Diputados sobre la regularización de esta sustancia en su uso medicinal.

Consecuencias derivadas del cannabis

El consejero ha explicado como el Servicio Madrileño de Salud –SERMAS– realizó 5.384 atenciones en el año 2021 por consecuencias derivadas del cannabis, de las cuales, 4.253 requirieron ingreso hospitalario. De ellas, 242 –con una media de edad de 28 años– se prolongaron más de 9 días y tenían patologías relacionadas con el consumo como diagnóstico principal, mientras que en 4.011 era secundario.

Otros 1.131 pacientes fueron tratados en el ámbito ambulatorio –334 menores de edad–, de los que 270 lo hicieron por abuso de sustancias, y 861 por presentar dependencia. Además, el 95% de los menores de edad atendidos en centros de adicciones de la región presentaba algún tipo de problemas con esta sustancia.

Todos los estudios que se realizan a nivel internacional coinciden en que el cannabis es la droga ilegal que más se consume en el mundo, que produce efectos negativos en la salud, tanto a corto, medio como largo plazo, para la persona directamente afectada y su entorno. La sustancia y su resina están consideradas estupefacientes por la Organización de Naciones Unidas y tan sólo se permite su uso para investigación, mientras que su función terapéutica está limitada a los fármacos autorizados, cuya dispensación se realiza con receta médica.

Casi el 20% de los estudiantes la probaría si fuera legal

Por otro lado, la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) del año 2021, elaborada por la Dirección General de Salud Pública para el Plan Nacional sobre Drogas, y realizada a estudiantes con edades comprendidas entre 14 y 18 años, demuestra que su normalización y accesibilidad generaría un aumento del consumo, tal y como manifiestan el 19,4% de los alumnos madrileños que hasta el momento no la han probado, pero que lo harían en caso de que fuera legal.

Además, diferentes publicaciones científicas reflejan que el cannabis provoca episodios de ansiedad, pánico y síndromes psicóticos, y su uso crónico está asociado a un mayor riesgo de esquizofrenia, psicosis, depresión y suicidio en el ámbito de la salud mental. Asimismo, puede derivar en problemas respiratorios, vasculares y de cáncer del tracto respiratorio. Todo ello junto a falta de atención, memoria, dificultad de aprendizaje y concentración, que impiden el desarrollo de una vida normal.

En el caso de los adolescentes está asociado en múltiples casos al fracaso escolar, abandono de los estudios y dificultad de relación social. Y en el de los adultos, en países donde se ha legalizado, se ha detectado un aumento en el caso de mujeres embarazadas debido a la disminución de la percepción de riesgo, lo que produce efectos sobre el feto. También se vincula al incremento de fallecimientos por accidente de tráfico.