Día Mundial del Reciclaje: el decálogo del reciclaje, según la Universidad de Alcalá


El día 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje con el objetivo de concienciar a la sociedad acerca de la importancia que tiene tratar los desechos como corresponden, para no contribuir al cambio climático, y así proteger el medio ambiente.

Cada año la popularidad de esta fecha clave para la conciencia ecológica ha ido tomando fuerza, haciendo que sean más los países que se suman a propagar durante la jornada, información de calidad en todo lo relacionado al reciclaje de los diferentes tipos de residuos.

En todo el mundo diversas organizaciones relacionadas al tema organizan eventos, campañas gráficas, escritas, urbanas, televisadas, etc… además de conciertos y diferentes tipos de actividades en muchos ámbitos, como el barrial, laboral y escolar, con la única idea de incentivar al reciclaje, educar y ayudar en el proceso al planeta.

Por todos estos motivos, el profesor de Ecología de la UAH, José Vicente de Lucio, aporta algunas ideas y reflexiones a modo de decálogo inspirado en la regla de las 3R creada por la cultura del reciclado y en la de las 7R, que profundiza en la reflexión de nuestra relación con los materiales.

La ‘R’ de reutilizar

En esta segunda década del siglo XXI la industria se empeña en mantener o incrementar la producción de materiales. Esa forma de producción y consumo desaforado genera una ingente cantidad de desechos y un despilfarro tremendo de energía y recursos. Frente a esa política de producción sin límites, la opción es la reutilización: ‘el concepto de que las cosas cuando dejan de ser útiles ya no sirven y hay que tirarlas, o que hay que hacerlas un tratamiento especial para utilizarlas, es un concepto nuevo en nuestra sociedad, no tiene más de 50 años. Lo racional es lo otro, la reutilización. Tal vez ya no me sirve a mí, pero puede ser útil para otros. Y una última consideración: demasiadas cosas, demasiado inútiles, que crean sufrimiento humano –en referencia a quienes las fabrican- y destrucción de medio ambiente’.

La ‘R’ de rechazo a determinados usos

Se está produciendo un movimiento internacional cada vez más importante en torno al uso de embalajes. ‘Hace poco, en Inglaterra, los compradores dejaron en la puerta de un supermercado todos los embalajes de todas las cosas que habían comprado, demostrando la cantidad de basura que estos generan’. También en este ámbito crece el discurso de la cantidad de cosas que no necesitan ser embaladas y son presentadas en envoltorios inútiles. ‘El ejemplo más sangrante que circula por la red es la fotografía de los gajos de naranja envueltos en un envase de plástico. Como si la naranja no dispusiera de forma natural de su propio envase…’. En paralelo a este movimiento aumenta también el de la venta de productos de alimentación a granel.

La ‘R’ de responsabilidad y la conciencia sobre lo verdaderamente necesario

Porque cada individuo, de forma personal, debe ser consciente de cuánto necesita y cuáles son las consecuencias que puede acarrear adquirir lo superfluo. ‘Y es que da igual que vayamos a la tienda y compremos algo porque nos resulta barato. Debemos pensar en cómo y con qué se ha producido y quién lo ha producido, porque puede que se haya producido en condiciones negativas para el medio ambiente y para las personas que lo han fabricado. Hay que pensar en los costes repercutidos en la salud, los derechos humanos y el medio ambiente’, señala el profesor de la UAH.

Hay otra gran responsabilidad: países del tercer mundo se han convertido en basureros del mundo rico, que derrocha y lanza sus residuos, con sus tóxicos, a los más desfavorecidos, generando más desigualdad y coartando las oportunidades de los que más necesitan.

La ‘R’ de recirculación

La economía circular, según De Lucio, no es otra cosa que utilizar la lógica de que en la naturaleza todo recircula. ‘Los materiales se reutilizan por los seres vivos y los ecosistemas continuamente. No hay un lugar en la Tierra para apartar residuos. Esto es algo que hemos creado los seres humanos muy recientemente, desde la mitad del siglo XX.

La ‘R’ de reflexión

Porque existen también ideologías tecnologicistas que defienden que todo se puede resolver con la tecnología. ‘Propugnan que se pueden eliminar los residuos mediante bacterias, por ejemplo, en el caso del plástico. Pero este no es el problema que hay que combatir, lo que tenemos que defender es el uso adecuado de los recursos limitados y buscar que todo lo que se produzca sea reutilizable. No crear problemas y luego buscar una solución.

La ‘R’ de reintegrar

En opinión de De Lucio, ‘podemos describir como ‘crisis ecológica’ una condición de expansión de una especie que crea las condiciones ambientales y produce los tóxicos que determinan su propia inviabilidad. Las crisis dan lugar a una descomposición del sistema. Constituyen oportunidades para emprender un nuevo ciclo adaptativo.  Hay que volver a la lógica de que cuando se produce un objeto debería de tenerse en cuenta cuál es su ciclo de vida y cómo se reintegra en la naturaleza’, indica.

La ‘R’ de recordatorio

La fecha del Día Mundial del Reciclaje, según informa De Lucio, fue una iniciativa de la industria productora de embalaje en los años 90 del siglo pasado ‘pensando que sería posible seguir produciendo materiales y desechos y la solución estaría en reciclarlos. Es mejor fijarnos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y en la huella ambiental planetaria, que advierte que estamos consumiendo la biocapacidad de 1,6 planetas. Esto nos debe empujar a buscar soluciones más innovadoras’, concluye.

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