Así se vivió la declaración de Patrimonio de la Humanidad desde la UNESCO

Una delegación del Ayuntamiento de Alcalá de Henares -compuesta por miembros del equipo de gobierno y representantes de todos los grupos políticos- y la Universidad de Alcalá, se marcharon a la localidad japonesa de Kioto con la maleta carga de ilusión.

Su objetivo era presentar Alcalá de Henares al mundo y conseguir que fuera declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

El alcalde que encabezaba aquella delegación era Bartolomé González, con quien hemos podido hablar para que nos cuente este gran capítulo de nuestra historia, que hoy es el día más importante para quienes en la actualidad vivimos la ciudad de Alcalá.

“Aquello fue fruto del trabajo de todos los alcalaínos. Quisimos desde siempre trabajar para enseñar nuestro patrimonio al mundo. Allí no solo defendimos nuestra candidatura, sino que hicimos participes de la misma a todos los representantes de otros países”, afirma.

Y es que ya es conocida la adhesión que tuvo la candidatura alcalaína para ser declarada Patrimonio de la Humanidad. No solo los países de Iberoamérica, si no también Francia y el Reino Unido nos apoyaron.

De hecho, según cuenta González, nuestro mayor detractor, Tailandia, tampoco es que hiciera un ataque frontal sobre Alcalá, si no que más bien “su presentante no entendió uno de los puntos que cumplíamos, pero el embajador ecuatoriano se encargó de exponerlo para quitar dudas”.

Un premio de todos los alcalaínos

Antes de viajar a Kioto, Ayuntamiento y Universidad prepararon “ardua y concienzudamente” el expediente que presentarían a la UNESCO. Allí le tocaba al representante español de Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos), que casualmente era un inglés, defender nuestra candidatura.

Por fortuna, permitieron a nuestras delegaciones entrar como espectadores en la sala de reuniones donde se presentaban los informes y más tarde se daría la declaración como Patrimonio de la Humanidad a Alcalá de Henares.

Los miembros del organismo internacional estaban sorprendidos por el apoyo y la fuerza con la que contaba Alcalá y destacaron el proyecto tan participativo que habíamos presentado. “Fue algo de todos los alcalaínos, ya fueran de aquí o venidos de otros lugares de España. Tanto es así que repicaron las campanas de la Magistral como cuando en 1687 nos dieron el título de ciudad”, asegura González.

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Cartel de fiestas de 1999

La famosa llamada al Ayuntamiento

Mucho se ha hablado sobre la comunicación directa del alcalde Bartolomé González con el grupo de políticos y periodistas, que a las siete y veinte de la mañana hora local esperaban la confirmación en el Ayuntamiento.

“Las comunicaciones no eran entonces como ahora. Lo que hicimos fue contratar un teléfono móvil desde España en Japón. Nos lo dieron cuando llegamos allí y fue el que utilizamos para comunicarlo al Ayuntamiento, desde el mismo lugar donde nos habían declarado Patrimonio de la Humanidad”.

Si bien, hubo un privilegiado que lo supo antes que nadie. “No sé si esto se ha contado alguna vez”, asegura el ex alcalde. Parece ser que el entonces teniente de alcalde Gustavo Severien fue quien recibió la primera comunicación. “Fue él a quien llamé primero y entre los dos decidimos escenificar la llamada posterior donde se enteró todo el mundo”.

Todo había salido como estaba planeado. Incluso Alcalá de Henares tuvo la suerte de ser declarada Patrimonio de la Humanidad en la última reunión de la tarde que acabó a las 22:50. Esto supuso que la noticia se conociese a primera hora de la mañana en España y que el resto del día fuese toda una fiesta para los vecinos de Alcalá.

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La celebración en Japón de la delegación alcalaína

“Como no nos podíamos volver inmediatamente, que es lo que nos habría gustado para celebrarlo con nuestros vecinos, nos tuvimos que quedar dos días más. No sabíamos en qué momento se iba a producir la declaración y no podíamos prever el vuelo de vuelta” afirma González.

“Lo celebramos con una cena a la que invitamos a representantes de México, Costa Rica y otros países que habían defendido nuestra candidatura. Pero la pena que nos dio el no poder estar en Alcalá la mitigamos con un gran recibimiento en el aeropuerto y los actos que se organizaron después para celebrarlo”.

El esfuerzo mereció la pena. A Kioto fueron un puñado de alcalaínos pero en la ciudad éramos algo más de 160.000 quienes esperábamos ver a nuestra ciudad convertida en Patrimonio de la Humanidad. Sin duda, el día más grande de nuestra historia reciente.

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