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Alcalá de Henares
Dream AlcaláHistoria de Alcalá de HenaresAsí se ha descubierto la muralla musulmana de Alcalá la Vieja

Así se ha descubierto la muralla musulmana de Alcalá la Vieja

La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid lleva a cabo trabajos arqueológicos sobre la importante ciudad medieval islámica de Alcalá de Henares ‘Qalat abd-al-Salam’, lo que puede traducirse como la fortaleza de los Salam o la fortaleza de la Paz.

Gracias a estos trabajos, dirigidos por los arqueólogos Miguel Ángel López Marcos y Luis Francisco López, han salido a la luz más de 100 metros de muralla de la antigua fortaleza y dos torres defensivas.

Para conocer más a fondo esta intervención arqueológica y el importante descubrimiento la nueva muralla, Dream Alcalá ha hablado tanto con la Dirección General de Patrimonio Cultural como con el jefe del servicio de arqueología de Alcalá de Henares, Sebastián Rascón.

Rascón recuerda cómo este terreno corresponde a la llamada Alcalá la Vieja, asentamiento musulmán que se extiende por cerca de 20 hectáreas (unos 10 campos de fútbol), “con varias medinas y una fortaleza o alcazaba, siendo este el elemento que se ha excavado en estas campañas recientes, y el que mejor se conoce”.

Antes del descubrimiento de los arqueólogos de la Dirección General de Patrimonio Cultural ya podíamos ver varias torres conservadas, el sistema de acceso principal, un sistema de aljibes y una iglesia mudéjar, probable obra del siglo XIV, cuando la ciudad estaba ya en manos de los arzobispos de Toledo.

Como bien apunta Rascón “estamos ante una auténtica ciudad medieval del ‘eslabón intermedio’ entre la Alcalá romana (Complutum) y la Alcalá bajomedieval y renacentista (nuestro actual casco histórico), dado el peculiarísimo urbanismo de Alcalá de Henares, donde esta cambia de ubicación varias veces a lo largo de los siglos por razones diversas”.

La conquista de Alcalá la Vieja

Un 3 de mayo de 1118. El entonces arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac, desde el cerro Malvecino, atacó y conquistó el emplazamiento militar musulmán de Qalat abd-al-Salam. La historia, que siempre escriben los vencedores, cuenta como las tropas de Sedirac vieron sobre la cima del monte más alto de los cerros, el Ecce Homo, una cruz cristiana iluminada con fuego.

Ni que decir tiene que los libros recogen cómo este hecho no solo espoleó a los atacantes, sino que también debilitó a los defensores, siendo clave en la toma de la fortaleza morisca expulsando al invasor de tierras otrora cristianas.

Intervención en el yacimiento arqueológico de Alcalá la Vieja

Antecedentes de Alcalá la Vieja

La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid cuenta cómo el yacimiento arqueológico de Alcalá la Vieja (Alcalá de Henares), cuenta con los restos de una imponente fortaleza musulmana levantada en el siglo X y muy activa durante la Edad Media.

Entre los siglos XV y XVI, una vez pasada a manos cristianas y bajo el señorío de los arzobispos de Toledo, fue objeto de varias reformas. A partir de ese momento entra en decadencia y en un progresivo estado de ruina.

Se emplaza sobre un promontorio rocoso de gran dominio estratégico. Era una extensa fortificación de más de dos hectáreas (como un campo de fútbol) y planta irregular, adaptada a la topografía, de la cual sólo subsisten una torre defensiva, varios torreones y restos de las cortinas rectas.

Hasta el momento se han realizado varias intervenciones en el yacimiento arqueológico de Alcalá la Vieja, tanto de excavación como de consolidación.

Última intervención realizada

Durante el año 2020, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid ha desarrollado obras para garantizar la accesibilidad de la muralla.

Se ha llevado a cabo la ejecución de un paseo de ronda exterior a la muralla, que permita contemplar los restos en detalle y en conjunto, limpieza de este tramo de la muralla. Asimismo se han desarrollado trabajos para restaurar el último tramo de muralla exhumado con el fin de evitar su deterioro, así como recomponer el arco de entrada a la ciudad en este punto mediante la técnica de la anastilosis.

Como resultado de los trabajos, se han descubierto nuevos tramos de lienzo de muralla donde se pensaba que, o bien no existían tramos, o bien se habían perdido completamente. Además han aparecido restos, de gran valor histórico y patrimonial, de una torre de lo que se ha identificado como fase inicial de la muralla, cuya fábrica es de tapial, y las huellas de una posible puerta adosada a otra torre. Estos nuevos hallazgos presentaban diferentes grados de conservación, siendo especialmente problemáticos algunos tramos escasamente conservados.

En el espacio intramuros de estos puntos aparecen grandes niveles de derrumbes con una cota elevada con respecto al camino exterior.

Durante las obras se localizaron también restos de la torre de tapial y las huellas de lo que parece un acceso adosado a otra torre, que se encontraban muy degradados.

Estos hallazgos hicieron necesario que se procediera a consolidar los restos materiales descubiertos, y para su posible deterioro e incluso su desaparición.

Evitar el derrumbe de la muralla

Se ha recrecido la muralla en dos tramos (lienzo 4 completo y lienzo 2 este), con una longitud total aproximada de 45 m, a una altura variable entre 1 hasta 1,5 m, que permite sujetar los rellenos antrópicos, evitando así su derrumbe sobre la muralla excavada y el camino creado, además de consolidar los tapiales y protegerlos con una “capa de sacrificio” de manera que puedan quedar vistos sin sufrir deterioros o pérdidas.

Entre los materiales recuperados en la intervención destaca una figura antropomorfa de unos 10 cm realizada en una arcilla blanca con alto contenido calizo.

El coste de la inversión realizada en las últimas intervenciones ha sido de 92.000 euros.