ALCINE49 llama a la acción de un cine sostenible con la exposición ‘Green shooting’

Desde este viernes, primer día del festival ALCINE, y hasta el 8 de diciembre, se puede visitar de manera gratuita en la sala Antonio López del Antiguo Hospital de Santa María La Rica (Santa María La Rica s/n) de la ciudad complutense.

Con la presencia de la 2ª teniente de alcalde y concejal de Cultura, Turismo, Universidad, Casco Histórico y Festejos, María Aranguren, el director de ALCINE, Luis Mariano González, el comisario y gestor cultural, Pedro Toro, y la especialista en cine sostenible, Ana Galán, entre otros nombres implicados en el montaje, la muestra estrenó este mediodía su recorrido didáctico y reflexivo sobre cómo se pueden hacer películas de una manera más ecológica y comprometida con el medio ambiente y la sociedad. Se trata de una de las secciones paralelas del festival que recoge el guante de la temática central de esta edición, el cambio climático.

Durante la visita a la muestra, María Aranguren ha manifestado que el festival que acaba de empezar “trasciende de su base y conecta con el público a través, por ejemplo, del concierto de ayer de Quique González o de la exposición que visitamos hoy”. Además, ha querido agradecer a su comisario, Pedro Toro, y a todo el equipo que ha llevado a cabo la misma, el esfuerzo realizado. Por último, ha invitado a acudir a todos los alcalaínos y alcalaínas.

Por su parte, Pedro Toro ha puesto el acento en el hecho de que esta muestra sea, una vez más, “una apuesta del festival por la producción propia”. Esto “nos brina la oportunidad de viajar con la exposición” y llevar este mensaje sostenible fuera. En palabras de Luis Mariano González, Green Shooting “es una toma de conciencia, porque es cierto que desde el cine y desde los propios festivales se pueden hacer muchas cosas. Transformar usos y costumbres para cambiar esta situación con el cambio climático”.

Carteles verdes

Dividida en tres salas, Green shooting inicia su recorrido con ¡Prevenidos!, un apartado en el que los guiños a los carteles cinematográficos tienen un papel protagónico. En cada una de esas imágenes, que desde el diseño homenajean a los diferentes géneros cinematográficos, el visitante puede descubrir de primera mano las distintas etapas de las que consta un rodaje y cómo se pueden ahorrar emisiones de carbono en cada una de ellas. Un listado de más de 30 tareas de pre-producción, producción, transporte, gestión de residuos e iluminación y sonido haría falta chequear para asegurarse de que una película se hace de una manera absolutamente sostenible.

Muchas de esas tareas no son exclusivas de la industria del séptimo arte y por eso los consejos se hacen también extensibles a la sociedad. Usar menos el coche privado y más el transporte público o los vehículos compartidos, evitar productos de usar y tirar, comprar ropa de segunda mano o elegir iluminación led, son algunas de las recomendaciones, presentadas en forma de créditos, títulos o galardones cinematográficos, que dan contenido a las ilustraciones. No falta tampoco un mapa universal que plasma qué países están a la vanguardia del cine verde o que enumera las películas que ya se han realizado con conciencia ecológica.

La segunda sala, ¡Motor!, está destinada a proyecciones de cortometrajes europeos que han hecho del cambio climático su argumento central. Si hay un formato permeable a la actualidad y que la refleja con rapidez e inmediatez, ese es el corto. Por eso ¡Motor! es este año parte de la muestra y a la vez escenario del apartado El dedo en la llaga, en el que se proyectarán las consecuencias que está teniendo en el clima la contaminación en Mongolia o el turismo en la Antártida, la aparición de los primeros refugiados climáticos en Puerto Rico o las relaciones humanas con el medio natural en zonas glaciares.