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Carnaval es la festividad que, a principios de febrero, precede a la celebración de la cuaresma católica. Se caracteriza por los disfraces de todo tipo, la crítica a lo establecido y la diversión sin freno durante unos días.

En Alcalá se ha celebrado el carnaval desde hace siglos, aunque como en gran parte de España, durante la dictadura del general Franco estuvo prohibido y sólo se ha recuperado poco a poco en las últimas décadas, gracias al fuerte impulso del Ayuntamiento y la participación entusiasta de los vecinos.

Del Mardi Gras al Carnaval de Alcalá de Henares

El carnaval es una fiesta fundamentalmente de los países de cultura católica, y seguro que has oído hablar de los de Venecia y Río de Janeiro, famosos en todo el mundo. En Europa tienen gran fama, aparte del carnaval de Venecia, los de Maguncia, en Alemania, y Niza, en Francia. En Estados Unidos se celebra principalmente en el sur, en Nueva Orleáns y Alabama; es el llamado Mardi Gras (literalmente martes graso, es el nombre con el que se designa en francés el martes de Carnaval).

En España tienen un mucho reconocimiento los carnavales de Cádiz, que se diferencian del resto por sus conocidas chirigotas o comparsas: grupos de amigos que cantan letras muy satíricas al compás de músicas populares muy pegadizas. También son famosos los de Santa Cruz de Tenerife, donde se realiza un concurso femenino de trajes fastuosos al estilo de los de Río de Janeiro.

En Alcalá se han celebrado los carnavales durante siglos, como en todo el mundo, pues es una fiesta cuyo nombre tiene que ver con el levantamiento de la prohibición tradicional de la iglesia Católica de comer carne los viernes y durante la Cuaresma, los cuarenta días anteriores al Viernes Santo. En esta época se practica la reflexión y la abstinencia de cualquier placer físico. Por ello durante el Carnaval  la gente disfruta sin reparos para saciarse antes de pasar al ayuno, o al menos esa es la tradición. De ahí surgió la palabra carne-vale en italiano que lo nombra: “se puede comer carne”.

El Entierro de la Sardina

El Carnaval de Alcalá de Henares es sinónimo de disfraces. Los alcalaínos les dedican muchos días de preparación- tanto para niños como para mayores, ya que tanto en casi todos los colegios como en la plaza de Cervantes y centro histórico celebran grandes desfiles, exhibiciones y concursos con centenares de participantes vestidos con máscaras y disfraces de lo más vistoso y original, en un número que ha ido creciendo año a año.

Además de los concursos en los que se premia con regalos y dinero a los mejores disfraces, el ayuntamiento programa una serie de actos a lo largo de los días que median entre el fin de semana y el Miércoles de Ceniza siguiente con el que se cierra cada año el carnaval, añadiendo pasacalles y teatralizaciones callejeras, el apoyo a las comparsas (grupos que adoptan un disfraz igual para cada uno de sus miembros y organizan sus propias fiestas y salidas a la calle), algún espectáculo musical o cómico, y en ocasiones un fin de fiesta a base de fuegos artificiales, como ocurrió en 2013.

En el inicio del carnaval se presenta normalmente a un pregonero que alaba e invita a los alcalaínos a disfrutar del Carnaval en mitad del frío de esa época, generalmente algún escritor, cantante o cualquier otro personaje conocido, ya sea de ámbito local o nacional.

El carnaval cierra sus días de goce con una despedida simbólica y cómica, el Entierro de la Sardina, que consiste en transportar un ataúd de cartón o madera pintada, seguido por un cortejo de plañideras y seguidores llorosos, en una pantomima que se despide con gran sentimiento del carnaval hasta el año siguiente.

Al llegar al punto final, la sardina y su féretro se queman y se entierran, y el duelo fingido se despide, con una ceremonia que hoy es divertida y jocosa y tradicionalmente tenía la razón auténtica del comienzo de la cuaresma.

En Alcalá el Entierro de la Sardina se realiza la tarde del Miércoles de Ceniza, con un acompañamiento multitudinario en el que participan grupos de teatro de calle, sale de la plaza de Cervantes, luego recorre la calle Mayor, pasa por la plaza de los Santos Niños, gira a la derecha a la calle de San Juan, luego a la izquierda por la calle del cardenal Sandoval y Rojas, finalizando en la Huerta del palacio Arzobispal, donde se representa el acto final del Carnaval.

El baile de la blusa

En Alcalá todavía se recuerdan las tradiciones del Carnaval que tuvieron lugar al menos hasta la Guerra Civil, desaparecidas tras un paréntesis de cuarenta años de prohibición, aunque existen agrupaciones alcalaínas como la Asociación de Hijos y Amigos de Alcalá que mantienen vivo su recuerdo.

En las épocas anteriores, el comienzo del carnaval se marcaba con los peleles (figuras humanas hechas con paja o trapo) que se colgaban en la plaza de Santa Ana, al final de la calle Victoria, a los que los chavales apedreaban como juego. Detrás venía el jueves de compadres, en el que la gente caminaba hasta la fuente del Cura, en el paseo de la Dehesa -la actual avenida de los Reyes Católicos-, donde se merendaba y se hacían juegos por parte de los jóvenes. Por la noche se celebraba un baile.

Este baile desapareció con el tiempo y fue sustituido por el baile de la blusa, en el que sólo bailaban los varones que vistiesen una blusa o camisa blanca, y las mujeres tenían que llevar traje negro y pañuelo rojo, lo que provocaba un efecto de gran vistosidad.

La Asociación de Hijos y Amigos de Alcalá ha celebrado algunos años la colocación de los peleles y el baile de la blusa, recobrando alguna de las tradiciones del antiguo carnaval alcalaíno.

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