La plaza de San Lucas se inauguró a finales de 2008 como fruto de una remodelación integral de todo el entorno, coincidiendo con la celebración del décimo aniversario de la Declaración de Patrimonio de la Humanidad de Alcalá de Henares.

Hasta entonces este era un espacio casi olvidado entre la vía Complutense y la calle Libreros, que con la construcción del parking del mismo nombre recobró una nueva vida, y que no debes dejar pasar en tu visita a la ciudad natal de Cervantes.

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Plaza Parking San Lucas y Santa María La Mayor - Capilla Santas Formas (13)

En la misma época también se remodelaron los callejones de Las Santas Formas y del Horno Quemado, dos pasadizos peatonales que comunican la plaza de San Lucas con las calles Libreros y Nebrija respectivamente, con lo que se abrieron dos accesos que permiten conocer cómodamente este espacio, muy fácil de ver desde la vía Complutense, pero que pocos se paran a disfrutar en su paseo por el centro de Alcalá.

El primero de ellos te conducirá desde la calle Libreros a la Capilla de las Santas Formas, una espléndida capilla totalmente restaurada y cuya visita te recomendamos, no te dejará indiferente. El segundo combina un nombre sugerente con una estética deliciosa, hablamos de él más abajo.

El pavimento de la plaza y los pasajes tienen motivos con formas de abanicos o palmas, en los que se utilizan adoquines de piedra caliza y de granito. Algo que sin duda embellece la plaza, pero también la deja sin posibilidad de plantar árboles y por tanto sin sombra.

Bajo la plaza de San Lucas se encuentra el último parking realizado en el centro de Alcalá de Henares que cuenta con 236 plazas y tiene acceso directo a pie a las calles Libreros y Nebrija gracias a sus dos callejones.

Jardín del Palacio de los Casado

En la plaza de San Lucas se recuperó también otro espacio hace ya una década, el jardín del Palacio de los Casado (antiguo Hospital de San Lucas y San Nicolás), una brillante muestra de ajardinamiento tradicional complutense y que se completa con otro jardín abierto a sólo unos metros, al otro lado de la Vía Complutense, el de la Quinta Cervantes.

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Testigo de la Historia de Alcalá

En este privilegiado espacio de la ciudad se conservan varios elementos de la antigua muralla medieval, originales de la intervención urbana más antigua en esta zona. Todo parece indicar que son restos de la ampliación del recinto amurallado que realizara el Arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña, a partir de 1454.

Concretamente, se encuentran a la vista tres elementos:

En primer lugar encontrarás un lienzo de este nuevo tramo, con cimiento de mampostería sobre el que se levanta una obra de tapial completamente revocada, y sobre el que se han apoyado posteriormente varias edificaciones.

Segundo, los cimientos de una torre albarrana, es decir, aislada y adelantada respecto a la línea principal de la muralla.

Y por último, cimientos de un lienzo de muro de difícil interpretación, quizás un cuerpo de muralla adelantado. En aquel momento la actual plaza era un espacio extramuros.

Hacia 1540, en pleno desarrollo de la ciudad, se acomete una importante remodelación de este espacio: en primer lugar se construye extramuros, el vecino Hospital de San Lucas y San Nicolás, que después sería una residencia particular, el Palacio de los Casado.

Plaza Atilano Casado (2)

Muy probablemente es en este mismo momento cuando se decide abrir aquí una nueva puerta urbana sobre la muralla: un acceso de carácter secundario que desembocaba en la actual calle Nebrija, y para cuya construcción se aprovecha el lienzo del siglo XV, pero se derriban la torre albarrana y el lienzo vecino.

Callejón del Horno Quemado

Enmarcando la puerta se construyeron dos nuevos torreones, de los que hoy en día se conserva tan sólo uno de ellos, el occidental, en cuya fachada se advierte el arranque del arco de la puerta, así como el propio paso hasta la calle Nebrija, conocido como el Callejón del Horno Quemado.

A lo largo de los siglos XIX y XX, el antiguo Hospital pierde su uso primitivo, convirtiéndose en el palacete neoclásico de los Casado, después de 1877. En fechas similares, en el Callejón del Horno Quemado aún se acometen algunas reformas, como la construcción de una fuente, que aún hoy en día puede contemplarse en los vecinos jardines del antiguo Hospital.

Pero el crecimiento de la ciudad provoca que la muralla y el propio Callejón queden inhabilitados y rodeados por una maraña de edificaciones que se adosan por el exterior y el interior, hasta que la citada remodelación de la plaza lo vuelve a poner en valor.

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La Torre Albarrana

Al entrar en la Plaza de San Lucas en dirección al callejón del Horno Quemado que da a la calle Nebrija, nos topamos con los restos de una torre albarrana (que forma parte de un recinto fortificado) construida hacia 1454. Fue demolida en la segunda mitad del siglo XVI.

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Reconstrucción digital de la muralla del Siglo XV.

De ella ya sólo quedan sus cimientos, recuperados en recientes intervenciones arqueológicas. Se levantaron con motivo de las obras de la plaza, para volver a restituirse más tarde en su posición inicial.

La torre estaba perdida casi por completo, y ahora se expone despiezada de forma que se puede observar su técnica constructiva.

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La Torre Albarrana de 1454 (2)

Se construyó del siguiente modo:

En la base, un cimiento formado por un núcleo de hormigón revestido al exterior de piedra de manpostería.

En la parte superior el cuerpo, en forma de una “U” que se abre hacia el interior, estaba macizado con un núcleo de hormigón de grandes cantos cuarcíticos. Este núcleo se revestía de piedra de mampostería. El interior de la “U” se rellenaba con un mortero de cal y áridos, que se ha conservado muy degradado.

Con toda probabilidad y siguiendo la técnica de la época, la torre se levantaba por tramos: a determinadas alturas (tal y como se ilustra en el dibujo adjunto) se colocaría una doble cinta de ladrillo, que servía para que los albañiles conservasen los niveles horizontales de la construcción. Sobre cada una de aquellas, un casetón corrido de mampostería.

En las murallas medievales, las torres albarranas eran elementos aislados y adelantados al lienzo, al que se unían sólo por su parte superior para posibilitar el acceso y la evacuación por parte de los defensores.

Este espacio urbano de Alcalá de Henares ha conocido multitud de cambios a lo largo de la Historia, cambios evidenciados por las recientes investigaciones arqueológicas, y que abarcan desde una primera muralla medieval, construida poco después de 1454 hasta la plaza pública inaugurada en 2008, pasando por varios episodios intermedios. En la actualidad se conservan a la vista varios elementos arqueológicos y arquitectónicos, significativos de cada una de sus fases.