El Recinto Ferial de Alcalá de Henares es un gran espacio abierto que durante el año es un parque público, pero que en agosto se transforma por completo para dar cabida a las Ferias de Alcalá.

Un tranquilo parque donde la gente mayor sale a pasear, la gente joven a hacer deporte y los más pequeños a disfrutar de la bici. Eso es el Recinto Ferial de Alcalá de Henares durante la mayor parte del año, un parque de unos 45.000 metros cuadrados con forma parecida a la de un rombo inclinado al que podrás acceder por tres de sus vértices y que tiene su entrada principal situada en la mitad del Paseo del Henares.

De forma esporádica se instalan carpas para eventos concretos, pero durante todo el año el Recinto Ferial es un lugar para despejarse y descansar del ruido de la ciudad.

Sin embargo durante la segunda quincena de agosto sufre una transformación radical porque, allá por San Bartolomé, según reza la tradición, se celebran las Ferias y Fiestas de Alcalá de Henares. Aunque dicho sea de paso, ese santo no es el patrón de la ciudad. Los patronos de Alcalá de Henares tienen reservado sus propias Fiestas: los Santos Niños en agosto y la Virgen del Val en septiembre.

Pues bien, en esta época el Recinto Ferial renace cual crisálida en forma del mayor espacio para el ocio y la diversión de Alcalá. Desde que cae el sol hasta bien entrada la madrugada, sus calles se abarrotan de pacientes en busca de ocio y diversión.

Historia del Recinto Ferial de Alcalá

El Recinto Ferial está situado en el Paseo del Henares, una calle conocida familiarmente por muchos alcalaínos con grandes dosis de humor como la “M-15” por ser algo así como la hermana pequeña de la gran M-30 madrileña. Esta calle se diseñó para conectar el barrio de El Val con el popular barrio de Venecia (conocido a su vez con ese nombre no porque se parezca a la intemporal Venecia italiana, sino porque la mayoría de sus calles tienen nombres de ríos y porque en el pasado sufrió varias inundaciones) .

Sin embargo a lo largo de la historia el Recinto Ferial no siempre estuvo ahí. De hecho, hasta hace pocos años se celebraba justo en frente, donde ahora aparcan sus camiones los feriantes y donde muchos visitantes tratan de aparcar el coche sin llenarse los zapatos de demasiado polvo en verano, o barro en invierno.

Antes de estar aquí se celebraban junto a la Ermita de San Isidro, y antes, todavía en plena edad media, en la mismísima Plaza de Cervantes. Y es que las Ferias de Alcalá se remontan nada menos que al siglo XII, mucho antes de que naciese Miguel de Cervantes y de que el Cardenal Cisneros cumpliese su sueño de crear el primer modelo de Ciudad Universitaria de la Edad Moderna y de realizar la imponente hazaña de elaborar la Biblia Políglota.

Cómo es el Recinto Ferial de Alcalá

La estructura básica del Recinto Ferial durante las ferias de agosto consiste en una serie de grandes carpas situadas en el extremo izquierdo, donde suelen reunirse las principales Peñas alcalaínas y donde podrás degustar una gran variedad de alimentos y bebidas.

Al fondo y hacia la derecha, podrás encontrar más de 150 pequeños puestos donde comprar casi de todo, pero fundamentalmente ropa, abalorios y sobre todo juguetes para los más pequeños, donde no pueden faltar los muñecos de peluche más famosos de cada año.

El resto del espacio lo ocupan las atracciones, dominadas desde el centro por la imprescindible y clásica noria. Las hay para todas las edades, desde las más modernas para los amantes de la velocidad y las emociones fuertes, hasta los clásicos tíovivos, coches de choque y atracciones para los más pequeños.

Tampoco faltan las tómbolas, los puestos con escopetas de feria o dardos, las churrerías,  puestos de bocadillos, algodón dulce y mil y una maneras más de procurar que te dejes todo tu dinero dentro de este peculiar espacio de ocio.

Si vienes en coche y tienes suerte podrás aparcar en el gran espacio abierto que antes comentamos y que encontrarás justo enfrente del Recinto Ferial. Aunque si pretendes aparcar allí durante las Fiestas de Alcalá tendrás que tener mucha suerte.

Si toleras bien el ruido proveniente de la música de todos y cada uno de los puestos mencionados, sin duda merece una visita durante las Ferias y Fiestas de Alcalá de Henares que se celebran cada año en torno a la última semana de agosto.

Aunque si tienes niños, la visita será más bien obligada y no bastará con un solo día…

¿Cuál ha sido tu experiencia en el Recinto Ferial de Alcalá?

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